Andrés Manuel López Obrador está decidido a cruzar la frontera para agradecer mil ventiladores y el inicio del T-MEC a Donald Trump en la Casa Blanca. Pocos consideran que los motivos esgrimidos justifiquen que, tras negarse a salir para participar en cumbres mundiales de mayor calado, su primer viaje al extranjero sea a Washington en momentos en que Estados Unidos atraviesa por una severa crisis de salud y todas las acciones de Trump tienen un sólo objetivo: reelegirse.
Menos justificable es ante la cada vez más remota posibilidad de que asista el Primer Ministro de Canadá Justin Trudeau, como quisiera AMLO. “Por el momento no hay visita confirmada”, me dijo anoche Cameron Ahmad, Director de Comunicaciones de Trudeau. “La salud y seguridad siguen siendo la principal consideración durante la pandemia”. Mas claro ni el agua.





















