Con una tristeza que se refleja en sus ojos, Paz Quiroz Cota, de 72 años, mira a los danzantes que asisten al funeral de su nieto, José Manuel Luna Quiroz, quien también participaba en los bailes pascolas y venados de los pueblos mayos y yaquis de esta región de Sinaloa.
Sobre el féretro de José Manuel, colocado bajo una palapa de su humilde casa, descansa una máscara que el joven usaba en las danzas durante las celebraciones religiosas de Semana Santa –parte de la cosmogonía indígena compartida en Sonora y Sinaloa– y, sobre el piso de tierra, una cocacola de tres litros, la bebida preferida del joven, que tenía 21 años.





















