CIUDAD DE MÉXICO: En julio del año pasado comenzaron las actividades en las faldas del cerro Tlaltepec, en el Estado de México, para extraer materiales pétreos –tepetate, grava y arena, pero sobre todo tezontle– para el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. Desde el principio, las comunidades aledañas de Temascalapa y San Martín de las Pirámides advirtieron de los riesgos que entraña esa actividad minera para sus viviendas y el entorno ecológico, que incluye los cerros de Tlatepeque y Tepozayo.
En diciembre de 2016, gracias a la movilización de los lugareños, la mina fue clausurada. En febrero pasado, policías y funcionarios de la Secretaría de Gobernación mexiquenses amedrentaron a los vecinos que se oponían a los trabajos de extracción; y aunque éstos resistieron los embates, siguieron los trabajos hasta que en junio pasado volvió a ser clausurada





















