CIUDAD DE MÉXICO: A las 4 de la tarde del viernes 25 de mayo de 2012, tres camionetas Suburban donde viajaban agentes judiciales de Tabasco y de Yucatán le cerraron el paso a Ema Gabriela Molina Canto, quien transitaba en su auto por la avenida principal de la colonia México, en Mérida, Yucatán. Iba con sus tres hijos: Mariana, Martín e Isabella, de ocho, seis y cuatro años, respectivamente.
Uno de los agentes metió la mano por la ventanilla del carro, le jaló el cabello a la mujer y la golpeó contra el cristal; al mismo tiempo otro agente se subió por la puerta del copiloto, apagó el motor y tomó las llaves.





















