AUTOR: MANU URESTE.
Tras diez días esperando en Tapachula una visa humanitaria que no llega, el grupo de 15 hondureños con diversas mutilaciones que pretende marchar hasta el DF para exponer a Peña Nieto los riesgos de la migración en México, valora subir de nuevo a La Bestia para conseguir su cometido.
“¿Y por qué va a ser imposible que nos reciba Peña Nieto? –la voz al otro lado de la línea telefónica suena pausada; con el cansancio propio de quien ha recorrido durante días los cientos de kilómetros que separan Honduras de la ciudad fronteriza de Tapachula, pero con una determinación fuera de lo común-. Yo les digo a mis compañeros migrantes que lo verdaderamente imposible es que me crezca de nuevo la mano que me quitó La Bestia, o la pierna que perdí, o los tres dedos que me faltan de la otra mano. Pero ver y hablar con otro ser humano que es igual que nosotros… ¿por qué va a ser imposible?”.
José Luis Hernández es quien reitera la pregunta al otro lado del hilo telefónico. Él dirige, junto a Norman Saúl Varela, la Asociación de Migrantes Retornados con Discapacidad (Amiredis); una ONG que el pasado 20 de marzo salió de Honduras con un grupo de 15 personas que marcha a la ciudad de México en representación de los migrantes que han padecido alguna mutilación, y que desde hace 10 días se encuentra varada en Tapachula en espera de una visa humanitaria que no llega.

