AUTOR: JOHN M. ACKERMAN.
MÉXICO, D.F: Muchas de las voces que ayer criticaban el “centralismo” y el poder unipersonal de Andrés Manuel López Obrador hoy supuestamente “lamentan” la división que existiría entre las diferentes fuerzas de izquierda.
El objetivo es claro y consistente: hacer creer a las fuerzas progresistas que ellas son los responsables de su propia derrota, primero por entregar su confianza a un líder y después por buscar generar nuevos movimientos y liderazgos. Si bien la autocrítica es siempre un ejercicio sano, también es muy importante aprender a distinguir entre los cuestionamientos que buscan construir y aquellos cuyo único fin es destruir y desanimar.
Es cierto que la merma en la actividad pública de López Obrador, desde su trágico infarto al miocardio en diciembre del año pasado, ha dejado un enorme vacío de liderazgo social y una carencia de iniciativas políticas aglutinadoras.

