AUTOR: ARMANDO ESTROP.
Los directores del AICM dejaron a un lado sus estatutos internos y aprobaron un crédito a un adeudo de los taxis Excelencia. Esto porque nunca solicitaron el aval del Consejo de Administración, presidido por el secretario de Comunicaciones y Transportes.
El Consejo de Administración del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México es decorativo.
Al menos así funciona para el director comercial, Rafael Castro González, quien sin tener las facultades, otorgó crédito a un adeudo que tenía la empresa de taxis Excelencia, por casi 100 millones de pesos, sin consultar al Consejo.
También se desistió, como apoderado y otra vez sin la capacidad legal, de la larga lista de demandas en contra de ese prestador de servicios.
No solo eso, no avisó al Consejo sobre el convenio comercial que supera los 250 mil dólares, como lo establecen los estatutos sociales del AICM.

