AUTOR: ÁLVARO DELGADO.
MÉXICO, D.F. (apro).- Los periodistas de Veracruz imparten una lección de dignidad a los de todo México: Hartos de la violencia solapada –y auspiciada– por el gobernador priista Javier Duarte, cuya gestión acumula nueve asesinatos y un sinfín de agresiones, le exigen que ya basta.
A raíz de que un grupo armado secuestró a Gregorio Jiménez de la Cruz, reportero de Notisur y Liberal del Sur, el miércoles 5, los periodistas de Veracruz se han movilizado como en ninguna parte de México para exigir no sólo la aparición con vida de su colega, sino para evitar que el estado siga siendo el más inseguro del país para el ejercicio de la libertad de expresión.
El gremio y, naturalmente, la sociedad de Veracruz afrontan una circunstancia inaudita: A su complicidad criminal en la desaparición de Gregorio, ha seguido la miseria moral del gobernador Duarte con la familia y colegas de la víctima.
A la esposa de Gregorio Duarte le ofreció una casa para buscar acallar su demanda de que su marido sea presentado con vida y, al fracasar esta ruin estrategia, la ha separado de sus hijos.


