AUTOR: JUAN CARLOS PROAL.
“En este programa siempre hay víctimas y victimarios, pero la víctima no puede ser una putita”: Laura Bozzo.
MÉXICO, D.F. La orden que Laura Bozzo dicta a sus “investigadores” es contundente: ¡háganlas llorar! La participación de los panelistas durante el programa debe ser “convincente”, ni exagerada ni parca.
El programa funciona con una estructura ordenada. Primero, el equipo más cercano a la conductora peruana define el tema; después, manda a sus “investigadores” a colonias populares del Distrito Federal y zonas aledañas. Ellos viajan en una camioneta sin rotular y propiedad de la empresa Televisa. En las colonias marginales se encuentran con los “buscapanelistas”, trabajadores del show que se dedican a encontrar casos trágicos.
En las paupérrimas zonas de la Ciudad de México no son extrañas las historias de abuso y desesperanza, más bien son la regla. Siempre hay una mujer que sufrió violación o aborto, la que es golpeada por un esposo borracho o fue abusada por su padre. Los testimonios desoladores están listos para ser potenciados en la pantalla del “Canal de las Estrellas”.

