AUTOR: SABINA BERMAN.
MÉXICO, D.F. Nadie ha presentado una propuesta de reforma para Pemex, y sin embargo el runrún de una propuesta para privatizarla suena ya. No es una novedad: vender Pemex ha sido la gran tentación de cada gobierno entrante, desde hace cuatro lustros.
No en vano: vender la vaca que da oro líquido y negro rebosaría las arcas del gobierno que lograra hacerlo. El gobierno de Calderón calculó que gracias a una venta podría remozar toda la infraestructura educativa y toda la infraestructura de salud, amén de construir miles de kilómetros de carreteras. “Nos cambiarán un país por otro”, ironizó en su momento Carlos Monsiváis.

