AUTOR: SABINA BERMAN.
MÉXICO, D.F: El engreimiento del crimen en México es de por sí insoportable, pero en la Costa Chica de Guerrero, el pasado diciembre rebasó el tope de la miseria humana. Además de cobrar piso a los ganaderos más humildes o a los campesinos sembradores, además de secuestrar personas y robar hogares, los representantes locales del crimen iniciaron una práctica terrible.
Llamaban a una muchacha por celular y la citaban en un hotel de paso. “Pero ven sin tu familia”, decían, “o los matamos”. Las muchachas fueron, y fueron violadas. De esa hondura de denigración surgió la idea de las comunidades de armarse y tomar la Justicia en propia mano.















