jueves, 9 de noviembre de 2017

El largo camino de una candidatura independiente

El 1 de enero de 1994 un levantamiento armado en Chiapas, compuesto en su mayoría por indígenas mayas, hacía pública una declaración de guerra al Estado mexicano; dando a conocer el por qué de su lucha en la Primera Declaración de la Selva Lacandona que se concentraban en 11 demandas: Tierra, trabajo, alimentación, salud, educación, vivienda digna, independencia, democracia, libertad, justicia y paz.

Su aparición coincidió con un año electoral, los zapatistas declararon abiertamente su no participación pero sí su apoyo al entonces candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Cuauhtémoc Cárdenas, quien fuera el primer civil por el que las bases zapatistas se movilizaron para darle un recibimiento masivo.



Su relación con los procesos electorales ha sido más o menos la misma, declarar que su organización como tal no participa, pero puede apoyar a otros. Don Amado Avendaño, candidato a la gubernatura de Chiapas, fue otro de los que recibieron en su momento el apoyo zapatista en aquel 1994.


Hoy, junto con el Congreso Nacional Indígena (CNI) fundado en 1996,2 como parte de los esfuerzos entre el EZLN y varias representaciones de pueblos indígenas para formar una plataforma común, llevan adelante una iniciativa en la que impulsan a una mujer indígena (una de las fundadoras del CNI junto a otras mujeres y hombres), como su representante y vocera, para aparecer en las boletas electorales de 2018: María de Jesús Patricio Martínez, Marichuy. Su registro es fundamental para aparecer en las papeletas de la elección como la imagen “individual” de la propuesta colectiva a la presidencia del país, o como el “símbolo de los tiempos y las demandas populares.”

La vocera candidata inició su gira por el país en septiembre pasado, para recabar las firmas necesarias para su registro ante el Instituto Nacional Electoral (INE), con las bases de apoyo y la estructura militar del EZLN, en el estado que vio también su nombramiento: Chiapas. En su recorrido por los 5 Caracoles zapatistas, Marichuy recibió las muestras de apoyo de las bases civiles y el EZLN volvió a mostrar su presencia en gran número, que da fe de no ser una fuerza política menor.

¿Pero entonces, hay candidata a presidente o hay vocera candidata o todavía no hay candidata?

Las emociones ya se agolpan y las acciones de simpatía hoy se logran ver más en las redes sociales que en las calles, pero esto apenas comienza. Lo cierto es que el CIG, el EZLN, el CNI y todas las redes de apoyo tenemos como primer compromiso lograr alcanzar las 867 mil firmas de apoyo en por lo menos 17 entidades federativas, hasta el 12 de febrero de 2018, lo cual demanda una labor titánica en un escenario adverso por donde se le vea. A pesar que el zapatismo guarda una gran vitalidad dentro de sus comunidades y bases civiles, no sucede lo mismo a nivel nacional.


Recordemos que en 1995, apenas a un año de su aparición pública y ante un muy reciente proceso electoral perdido, los zapatistas declaraban: “señalamos en nuestra Tercera declaración de la Selva Lacandona, (la necesidad de) un Movimiento para la Liberación Nacional que junte todas las fuerzas, a todos los ciudadanos y organizaciones que luchan contra el sistema de partido de Estado. Un movimiento que encuentre el punto en el que todas las fuerzas democráticas coincidan. Un movimiento que enarbole un programa de lucha común. Un movimiento que proponga un plan de acción nacional de lucha por la democracia, la libertad y la justicia para todos los mexicanos, y por la defensa de la soberanía nacional.”

Hoy declaran su oposición a todas las fuerzas políticas electorales: “Ninguna reivindicación de nuestros pueblos, ninguna determinación y ejercicio de autonomía, ninguna esperanza hecha realidad ha respondido a los tiempos y formas electoreras que los poderosos llaman democracia. Por lo que no sólo pretendemos arrebatarles el destino que nos han quitado y desgraciado, pretendemos desmontar ese poder podrido que está matando a nuestros pueblos y la madre tierra y las únicas grietas que hemos encontrado y que han ido liberando conciencias y territorios, dando consuelos y esperanza están en la resistencia y rebeldía.”

“Nuestro llamado es a organizarnos en todos los rincones del país, para reunir los elementos necesarios para que el Concejo Indígena de Gobierno y nuestra vocera sea registrada como candidata independiente a la presidencia de este país y sí, echarles a perder su fiesta basada en nuestra muerte y hacer la propia, basada en la dignidad, la organización y la construcción de un nuevo país y de un nuevo mundo.”

Bueno, la cosa es que se necesitan las miles de firmas; pensando en que la sociedad civil nacional ha tenido un papel fundamental en algunas de las iniciativas zapatistas precedentes, podríamos tener de referencia dos concretas: la Consulta Nacional e Internacional de 1995, donde como hoy, fue posible con recursos de simpatizantes, y en la cual participaron 1,300,000 personas, Alianza Cívica fue clave y sí, también se necesitaba credencial de elector para poder participar o en su caso, un documento con fotografía oficial. Y el otro precedente es la “Consulta Nacional por el Reconocimiento de los Derechos Indígenas y por el Fin de la Guerra de Exterminio” realizada el 21 de marzo de 19995 y en la cual participaron 2 millones 854 mil personas, con credencial para votar o documento con fotografía oficial, cartilla militar, cédula profesional o credencial de escuelas; la fundación Arturo Rosenblueth, fue la encargada del cómputo de resultados de esa jornada.

Hoy el llamado es a recoger casi un millón de firmas en 17 estados, y es como una especie de consulta, no un llenado de plazas, no una marcha; al pedirte la firma es como invitarte a que digas SÍ, que Marichuy.

logre su registro, SÍ, que el CIG esté en las boletas electorales en 2018 con el nombre de la vocera, SÍ que el CNI-EZLN entren al escenario electoral cumpliendo las formalidades para “echarles a perder la fiesta”, como afirman los zapatistas y el CNI.

En el escenario electoral donde todos buscan los votos y alcanzar la presidencia, la iniciativa de CNI-EZLN que va por los medios y la organización, sigue siendo uno de sus paradigmas más riesgosos.

Todavía hay mucho que responder, pero pensamos varios que todas las preguntas se reducen en este momento a una sola ¿Lograremos el registro de la vocera ante el INE?, la historia ha demostrado que no sólo es alcanzable sino necesario, porque son iniciativas como estas las que siguen poniendo el “dedo en el renglón”, en los temas de fondo, no en la frivolidad de la politiquería. Evidentemente no son ni las únicas, ni siquiera las mejores, pero las iniciativas zapatistas son una constante en poco más de dos décadas, para bien y para mal, y algunas han permitido avances en la vida política nacional, mismos que están amenazados y son agraviados todos los días por un sistema político entrelazado con el crimen organizado, imposibilitado por su falta de visión de Estado, por un pensamiento empresarial que todo lo define como mercancía y como utilidad.


La campaña del CNI-EZLN es una nueva paradoja en el contexto de la cultura política mexicana donde se hace a un lado al líder máximo (hombre en todos los casos), donde no es un partido político tradicional, donde la vocera candidata siempre va acompañada de miembros del CIG, donde el proyecto es el CIG y no la candidata vocera, donde se vuelve a poner a prueba el racismo, el clasismo y la misoginia mexicana. Si bien muchos quisieran ir por todo en esta coyuntura, hay que ir por lo primero, que son las firmas para lograr el registro, ya después vendrá lo que falta por hacer.

FUENTE: DESINFORMÉMONOS/
AUTOR: ALEGORÍA DE RENÉ MAGRITTE.
LINK: https://desinformemonos.org/largo-camino-una-candidatura-independiente/