miércoles, 27 de septiembre de 2017

Sismo en México: un nuevo orden nacional

Así como el supuesto ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001 marcó un nuevo orden mundial, hoy veo que el 19 de septiembre ha dejado como huella un nuevo orden nacional para México. Digo supuesto, en el caso del ataque en Nueva York, por la Teoría de Conspiración que ha salido a la luz, dadas las declaraciones de funcionarios estadounidenses, donde se sostiene que el gobierno del entonces presidente Bush lo planeó todo por verse afectados sus intereses personales en el sector energético en el Medio Oriente.


El suceso de aquel entonces en Estados Unidos se transformó en una guerra abierta contra el terrorismo, por lo que académicos y expertos en el área de las relaciones internacionales reaccionaron diciendo que, a partir de ese terrible acontecimiento, se comenzaba con un nuevo orden mundial focalizado hacia los países musulmanes. Desde aquel entonces a la fecha, en diversas partes del mundo occidental, se han sufrido varios ataques terroristas que han cobrado la vida de gente inocente.

El pasado martes 19 de septiembre, a las 11:00 horas, vivimos un simulacro de sismos a nivel nacional. Dos horas y catorce minutos más tarde, vivimos un temblor real que ha cobrado centenares de vidas y de heridos, donde, además, hay muchos damnificados que se quedaron sin nada. El Estado de México, la Ciudad de México, Guerrero, Morelos, Oaxaca y Puebla -en algunas áreas- parecen zona de guerra.

Ante todo esto, visualizo que México ya no será el mismo de antes. Este parteaguas viene a darnos un nuevo orden nacional por tres razones principales.

La primera, la suma de toda la ayuda viene de la sociedad civil, de algunas empresas mexicanas y extranjeras, y de varias brigadas internacionales -dando un total de casi 500 expertos provenientes de Colombia, Chile, Ecuador, El Salvador, España, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Israel, Japón, Panamá y Venezuela- que vinieron a México para apoyar en: evaluar el terreno; escoger las herramientas adecuadas; estabilizar el terreno donde hay víctimas; aprovechar el olfato de los perros que trajeron para detectar fugas de gas; rescatar a personas (con o sin vida); y apoyar en la evaluación de edificaciones.

La segunda razón de este cambio se da porque la clase política ha brillado por su ausencia, por su carencia de empatía ante el dolor ajeno y por la falta de proactividad para sacar a nuestro país adelante. Es indignante que como sociedad civil veamos que los supuestos estrategas políticos que encaminan al país, los supuestos dirigentes y los supuestos administradores públicos, se queden desde su asiento ‘viendo y no haciendo’, ante lo que sucede en el país.

Como sociedad civil es vergonzoso ver que quienes están en el poder carezcan de capital intelectual para tomar decisiones oportunas y a favor de México; sólo se han quedado desde su postura egoísta de velar por sus intereses personales como el tema de que muchos diputados se negaron a firmar la aprobación para aportar de su sueldo -aunque no les quedó de otra más que firmar- y ni qué decir de algunos políticos que abiertamente dijeron a los medios de comunicación que primero era indispensable ‘reformar la ley’ antes de ver cómo redirigir el presupuesto de campañas políticas del 2018 para ayudar a reconstruir nuestra nación.

Cabe resaltar que el Instituto Nacional Electoral (INE) aprobó, hace apenas un mes, una cantidad histórica y desbordante, nada más y nada menos que 6 mil 745.9 millones de pesos. Y lo que tendrían que hacer los legisladores es ‘ajustar’ el Capítulo I del Título Quinto de la Ley General de Partidos Políticos que habla del financiamiento público.

Es la gente común la que hizo viral los mensajes en las redes sociales para solicitar víveres, ropa, material específico y todo lo necesario para estos días tan críticos, la que fue a donar y la que sigue ayudando a quienes más lo necesitan. Ni siquiera los medios de comunicación televisivos ayudaron en esto, parecía que su guerra de audiencia (como siempre) importaba más que ayudar en algo.

El tercer motivo a considerar -a cada instante- es lo que le estamos haciendo a nuestro planeta para aportar la afectación del cambio climático. Destaco dos teorías: una que afirma que el cambio climático se da por un proceso natural del planeta; y otra, que asegura que se ha acelerado por los procesos industriales. Esto último se ha agudizado últimamente porque estamos viviendo la cuarta revolución industrial, según el Foro Económico Mundial.

Esto significa que como seres humanos hemos modificado las condiciones de la atmósfera y como consecuencia hay un incremento en la temperatura, lo cual agudiza el calentamiento global y el cambio climático. Además, de acuerdo a la University College London y a los resultados presentados desde hace ocho años en la conferencia de Climate Forcing sobre fallas geológicas y geomorfológicas, hay una vinculación directa entre el cambio climático y la aparición de sismos en diferentes partes del mundo.

Hoy México vive un nuevo escenario no sólo visual sino emocional, es momento de la reflexión y de introspección para ver hacia dónde queremos dirigir a nuestro país, pero desde donde nos encontramos parados, no desde Los Pinos ni desde las oficinas de las secretarías, que lo único que hacen es entorpecer la evolución de los mexicanos.

Es momento de pensar qué político se merece a esta gran sociedad mexicana que ha mostrado no sólo unión y solidaridad, sino que además ya no está dispuesta a seguir viviendo de las migajas de la clase política. Es momento de tomar el timón y ser nosotros quienes decidamos quién nos merece.

Yo como mexicana me siento orgullosa de ver la reacción del pueblo mexicano. Cada quien, desde nuestra trinchera, sigamos aportando para la reconstrucción material y afectiva que, aunque sabemos tomará tiempo, lo lograremos.


Fuente: Desinformémonos
Autor: Dra. Aribel Contreras Suárez
Fecha: 27 de Septiembre del 2017
https://desinformemonos.org/sismo-mexico-nuevo-orden-nacional/