viernes, 6 de enero de 2017

Violencia, corrupción, impunidad en Chalco no reventaron a la gente. Fue el “mega gasolinazo”

La mañana de este jueves, un centenar de vecinos tomó la caseta de cobro de peaje carretero ubicada en el municipio de Chalco, en los límites con Ixtapaluca para protestar en contra del “mega gasolinazo”. Esta manifestación se sumó a otras registradas en garitas de carreteras federales de Morelos, Puebla, Veracruz, Querétaro y Sonora. Hoy se cumplieron ocho días consecutivos de este tipo de manifestaciones ciudadanas que el lunes pasado fueron simultánea en 30 de las 31 entidades de la república y que hoy se mantuvieron en otras 19, desde Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas hasta Yucatán y Quintana Roo. Desde el bloqueo en Chalco, Teresa Ramírez Becerril, de 25 años, estudiante de enfermería y madre de dos hijos, recriminó: “En todo el Estado de México ya no hay trabajo para mi esposo. El perro se nos murió de hambre”.

No fueron el crimen ni la violencia ni la impunidad ni la corrupción, sino el alza sin precedentes en los combustibles derivada de la liberación de sus precios al dictado del mercado internacional lo que motivó a varios mexicanos a salir por primera vez a manifestar su descontento en las calles.
“Porque nos está dañando: la economía está por el suelo; los negocios han bajado muchísimo y es por lo mismo que está pasando a nivel nacional, lo que está haciendo el Gobierno, que no nos está ayudando en nada: impuesto tras impuesto”, dijo José Antonio Aguilar Galicia, de 48 años y licenciado en Derecho.

“¿Cómo es posible que los señores diputados, la Cámara de Senadores se autorizan bonos, se autorizan pagos excesivos, que no pagan ellos, pagan con los impuestos de nosotros y a nosotros nos suben el diésel, nos suben la gasolina y con eso quieren compensar lo que ya no jalan de otro lado? Entonces, es lógico que nosotros nos tengamos que manifestar, de la manera que podamos”, agregó Roberto González, también de 48 y transportista.

Ambos fueron parte del centenar de personas, casi todos habitantes de este municipio mexiquense, que la mañana de este jueves acudieron a la caseta de cobro del kilómetro 32 de la carretera federal México-Puebla a protestar contra el alza de entre un 14 y 20 por ciento en el precio de la gasolina anunciada el pasado 27 de diciembre y vigente desde el domingo 1 de enero.

Había transportistas, comerciantes, estudiantes, amas de casa y residentes de este municipio que se organizaron desde el miércoles a través de redes sociales y mensajes telefónicos para verse hoy, redactar consignas en cartulinas y vehículos y, alrededor de las 10 horas, tomar pacíficamente la caseta de cobro.


Frente a ellos, un pelotón de unos cien agentes de la Policía Federal vigilaba que no bloquearan la circulación mientras un helicóptero sobrevolaba la zona en círculos.

“Nos estamos manifestando porque ya estamos hartos de que con nuestros impuestos ellos se den vida de ricos, de reyes, y nosotros, perdone la palabra, pero como güeyes. Entonces, ya estamos hartos”, dijo Teresa Ramírez Becerril, de 25 años y estudiante de enfermería.
“La gasolina aumentó muchísimo más. [Enrique] Peña, cuando estuvo en su campaña, dijo que jamás iba a aumentar la gasolina, que iba a acabar con los gasolinazos, y es un mentiroso, porque eso no fue verdad. Al contrario: la aumentó mucho más. Es un traidor a la patria, es un vende patrias, ya no tenemos nada, ya todo lo vendió; es un ratero”, agregó la también madre de dos niños.

Una treintena de transportistas, previamente, había bloqueado con unos 12 camiones de carga los dos sentidos de la autopista, motivando el primer reporte de cierre por manifestación emitido ayer por Caminos y Puentes Federales (Capufe) y, a partir de las ocho horas de la mañana de este jueves, una fila de alrededor de tres kilómetros de vehículos detenidos.

El bloqueo fue levantado alrededor de las nueve, cuando llegó el primer contingente de policías federales que se desplegó alrededor de la caseta de cobro y advirtió a los transportistas que tenían la orden de desalojarlos por la fuerza.
“Nos dijeron que pensáramos que si nos íbamos a quedar o si no venía gente para quitarnos, que son los autobuses que llegaron”, dijo Juan González, transportista que llevó uno de los camiones de carga, luego estacionados en la terracería aledaña a la autopista.
“Como somos independientes, no puedo yo arriesgar al señor y nada de eso, entonces nos acatamos, no hay problema”, agregó el manifestante.


La caseta de cobro de peaje carretero ubicada en el municipio de Chalco, en los límites con Ixtapaluca, fue una de las nueve en las que hoy se reportaron protestas contra el alza de la gasolina. También hubo en otras garitas de carreteras federales de Morelos, Puebla, Veracruz, Querétaro y Sonora.

Fue el octavo día de este tipo de manifestaciones ciudadanas que el lunes pasado fueron simultánea en 30 de las 31 entidades de la República y que hoy se mantuvieron en otras 19, desde Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y hasta Yucatán y Quintana Roo.

Parte del informe oficial incluyó cientos de detenidos el pasado miércoles en el Estado de México, donde también se reportaron saqueos de decenas de tiendas de autoservicio y cierres de estaciones despachadoras de gasolina.

Ocurre en el cuarto año de un sexenio que acumula casos de abuso de poder político, crimen e impunidad escandalosos aún para estándares de México, como la compra de la “casa blanca” por parte de la familia presidencial a uno de sus contratistas más beneficiados o la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa hace más de dos años.

Se suma la impunidad con la que diferentes gobernadores y ex gobernadores han endeudado a sus estados e incluso la fuga de uno de ellos, el veracruzano Javier Duarte de Ochoa, buscado por la falta de explicación del destino de más de 35 mil millones de pesos de recursos públicos.


Y se suma también la falta de castigo a los cientos de miles de delitos, como casi 200 mil asesinatos y más de 26 mil desapariciones forzadas registradas desde 2006 y atribuidas a la disputa del narcotráfico.

Pero el impacto del alza en los combustibles, explicó Aguilar Galicia, es una serie de alzas en cadena que afectaran de manera inmediata a la mayor parte de una población que, por otro lado, percibe ingresos de por sí ya insuficientes.
“Tengo carro; tengo dos hijos, y yo creo que eso nos va a dañar, no nomás a nosotros, nos daña a todos. No porque diga ‘ya subió la gasolina, no va a subir lo demás’. ¡Claro que tiene que subir! Los que no tienen carro tienen que viajar en transporte, el transporte va a subir el precio; todo de lo que nos alimentamos, la fruta la verdura, todo, la carne se transporta por medio de vehículos y eso es un gasto que ellos van a tener que realizar, y al subir la gasolina, pues se incrementa todo”, dijo Aguilar, entrevistado en las inmediaciones de la caseta, casi al término de la protesta.

“Lo que se nos viene este año es terrible: entra [Donald] Trump a la Presidencia de Estados Unidos en pocos días, el 20 de enero; imagine cuánta gente va a regresar, que va a repatriar, tanta inseguridad que va a haber, y Peña haciendo esto. Yo creo que se va a juntar mucho relajo, vamos a estar sufriendo a diario consecuencias que no tenemos que sufrirlas, y por culpa del Presidente de la República, Enrique Peña Nieto”, agregó.

La manifestación de hoy en la caseta de Chalco fue también la primera en la que participó una comerciante de 35 años y madre de familia que, como los demás entrevistados, sintetizó el efecto inflacionario que tiene el alza de un combustible para el que antes invertía cien pesos diarios y ahora, dijo, tendrá que destinar 150.


“Como soy comerciante, los productos que vendo, ya los subieron: se incrementó la gasolina, subieron los precios y los productos de los que me sostengo, ropa, me los subieron”, agregó.

La mujer –que pidió no ser identificada– sostenía una bandera de México que era parte de su mercancía y que hoy decidió usar en señal, dijo, de unidad con el resto de los ciudadanos que atestiguaran la protesta, como los policías federales desplegados frente a ella.
“Somos mexicanas, y no estamos en contra de nosotros mismos, somos mexicanos tanto los que están allá de aquel lado, con uniforme, tanto como nosotros; y es eso, decir ‘soy mexicana, y lo que está ocurriendo, lo que nos están afectando es general”, dijo, entrevistada mientras se protegía del sol del mediodía en uno de los tramos cubiertos por el segundo piso del libramiento.

Junto a la caseta ya liberada, pero aun sobre el carril de sur a norte, Teresa Ramírez Becerril era una de quienes conducía las consignas a través de un pequeño altavoz: “¡La gente se pregunta / y esos quienes son / somos ciudadanos / defendiendo la nación”.

La situación en su familia, dijo, es más que crítica. Aun el salario un poco superior al mínimo diario que gana su marido como animador de centros nocturnos ha empezado a menguar desde que iniciaron los operativos contra los denominados “giros negros” en el Estado de México, que cerraron negocios y criminalizaron a los trabajadores.
“En todo el Estado de México ya no hay trabajo para mi esposo. El perro se nos murió de hambre”, dijo.
“Sólo queremos que la gente despierte, se dé cuenta de que no es como ellos lo pintan, como las telenovelas, como en la televisión. La televisión miente, es un circo. Dicen ‘al pueblo pan y circo’ y a nosotros ni siquiera pan nos están dando: puro circo”, agregó.

Aguilar Galicia mencionó estar perdiendo un día de trabajo como instructor de fisicoculturismo, oficio del que vive en lugar de su carrera como abogado. “Pero creo que vale la pena –dijo. Hay que desgastar un poquito nuestro tiempo, dejar un poquito las labores para hacer este tipo de actos sociales y contagiárselo a la gente y que se dé cuenta que esto es lo que tenemos que hacer: ayudarnos, no perjudicarnos”.

Han pasado ya muchas décadas en los que los mexicanos se han atemorizado, advirtió también Aguilar, y en esta ocasión el Gobierno quiso intimidar enviando a quienes cometieron los saqueos reportados en las tiendas departamentales.


“Que ya no nos intimide. El miedo nos ha hecho sedentarios, y nos ha parado mucho el movimiento. Yo creo que ya es hora de despertar y ese fue nuestro lema: estamos despertando nosotros. Ahora les falta a ustedes, háganlo ustedes”, convocó.

FUENTE: SIN EMBARGO.
AUTOR: SANDRA RODRÍGUEZ NIETO.
LINK: http://www.sinembargo.mx/05-01-2017/3133193