miércoles, 27 de enero de 2016

Prevén expertos presión mundial a México por la tala en Tajamar

La devastación tiene implicaciones para el clima global y los ecosistemas, aseguran. "Alguien tendría que cobrarle por el carbono generado". Necesario, reflexionar sobre "las capacidades del gobierno mexicano" para presidir la COP13 de la ONU sobre diversidad biológica.

México tiene responsabilidad en la conservación de los manglares porque, en conjunto con seis países más, posee cerca de 70 por ciento de esta vegetación en el mundo. La tala de 22 hectáreas en la laguna Tajamar, en Cancún, significa la pérdida de alrededor de 2.2 millones de dólares al año, la emisión de carbono, la desaparición de la cuna de pesquerías y el probable incremento del costo de los seguros para las edificaciones ante los efectos de los huracanes, porque la zona se volvió más vulnerable, sostuvo Octavio Aburto, experto en esta especie y científico del Instituto Oceanografía Scripps, con sede en San Diego.

Incongruencia del gobierno mexicano

Es incongruente que las instituciones gubernamentales a cargo de la protección de estos ecosistemas promuevan la devastación ecológica, además de que en diciembre se prevé realizar en Cancún la 13 Conferencia de las Partes (COP13) de la Convención sobre la Diversidad Biológica de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Es necesario reflexionar sobre las capacidades del gobierno mexicano para presidir dicha conferencia, consideró por su parte la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad.

En un comunicado externó su rechazo a la devastación del manglar, el 16 de enero, para continuar con el proyecto Malecón Cancún Tajamar. Este es sólo un caso que refleja la crítica situación de pérdida de manglares a escala nacional.

Aburto, uno de los especialistas que mejor conoce estos ecosistemas y que por sus investigaciones ha recorrido los manglares del país, explicó en entrevista telefónica que aún se tiene que calcular el impacto del carbono que se generó con esta tala. Si a escala internacional se le cobrara a México por esas emisiones, alguien tendría que pagar. Hay implicaciones para el clima mundial, para los ecosistemas, las pesquerías de toda la región y los impactos que sufrirá Cancún en unos años. La comunidad internacional podría presionar. No hay coherencia con los acuerdos de cambio climático que firma el gobierno mexicano.


Detalló que los servicios ambientales que aportan los manglares son de más de 100 mil dólares por hectárea al año. Esos servicios son desde pesqueros hasta para la filtración de agua. Hay dos servicios que no se ven: la reducción de los costos por la erosión de las costas y la protección contra huracanes; cada uno de éstos llegaría a 10 mil dólares por hectárea. Precisó que cuando se pierden manglares esta renta ya no se va a tener; en 30 años se habrán perdido casi 700 mil dólares por hectárea.

Los manglares son barreras que detienen en buena medida la fuerza de los huracanes y tormentas tropicales que con frecuencia ocurren en diversos puntos del país, por lo que resulta un error modificarlos o devastarlos, aseguró Antonio Lot Helgueras, investigador del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Enfatizó en entrevista que la ley asienta que los estudios de manifestación de impacto ambiental (MIA) en torno a estos espacios naturales deben estar a cargo de instituciones y especialistas que conozcan a profundidad el tema.

Por ello, resaltó que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y el Fondo Nacional de Fomento al Turismo deben transparentar el estudio de MIA que se realizó para cambiar el uso de suelo en Tajamar. Que no lo hayan hecho hasta ahora hace pensar que existen irregularidades, señaló. Lo mejor es pedir este tipo de estudios a instituciones serias, profesionales y calificadas, en las que hay académicos e investigadores que llevan muchos años trabajando esto. Ellos son los más indicados para determinar si el manglar ya estaba devastado, deteriorado o si tenía alta biodiversidad y valía la pena conservarlo.

El investigador de la UNAM indicó que estos espacios naturales también son esenciales para la conservación y la preservación de la biodiversidad y el mantenimiento de la salud litoral, pues captan dióxido de carbono y con ello contribuyen a mitigar el calentamiento global. También –dijo– muchos organismos encuentran en ellos un área de protección y reproducción.


En el caso particular del manglar de Tajamar, Lot Helgueras indicó que las imágenes de la zona hacen suponer que ya existía una carretera en torno a ese ecosistema, lo que explicaría el supuesto deterioro de la zona, pues esos caminos obstruyen el flujo hidrológico que requiere el manglar para preservarse.

FUENTE: LA JORNADA.
AUTOR: ANGÉLICA ENCISO, EMIR OLIVARES.
LINK: http://www.jornada.unam.mx/2016/01/26/sociedad/032n1soc

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