miércoles, 2 de diciembre de 2015

México y Chile, con pensiones “modernas” (privadas), tienen los peores retiros de la OCDE

Junto con Gran Bretaña, la punta de lanza del liberalismo económico, estos países de América Latina entregaron al sector privado gran parte de su sistema de pensiones. Ahora lo pagan los trabajadores. La OCDE dice, en su Panorama de las Pensiones 2015, que naciones como la mexicana, la chilena, la coreana, la estadounidense y la turca combinan un riesgo alto de pobreza con prestaciones bajas.

Los trabajadores de México, Chile y Gran Bretaña se enfrentan al abandono con un sistema público de pensiones que, al término de su vida laboral, les dará los ingresos más bajos de los 34 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos(OCDE), de acuerdo con el Panorama de las Pensiones 2015.

En México, se discute una reforma que actuará directamente sobre el Pensionissste la cual busca convertirla en una empresa paraestatal, es decir, una empresa en la que el Estado tiene la participación mayoritaria, por lo menos el 50 por ciento. Esta figura dejaría un 49 por ciento que la iniciativa privada puede adquirir a través de acciones. Así, las ganancias se dividirían entre las empresas y los trabajadores.

El Pensionissste es la única afore pública que hay en el país, en la que están inscritos alrededor de un millón 400 mil trabajadores. Es la que cobra menos a los ahorradores y reparte más utilidades; en comparación con otras 12 que están en manos de entes financieros privados y con fines de lucro.

México y Chile siguieron la corriente “modernizadora” de los sistemas de pensiones entre los años 80 y 90. En el tramo más álgido de la racha liberalizadora de las economías, entregaron los retiros a fondos privados. Ahora los trabajadores pagan estas consecuencias.

El reporte de la OCDE indica al respecto que los trabajadores mexicanos obtendrán en promedio el 28 por ciento de los ingresos que percibían en su edad laboral cuando se retiren. Alerta además que algunos países como Chile, Corea, Estados Unidos, México y Turquía, combinan un riesgo relativamente alto de pobreza entre los pensionados con prestaciones bajas.

Refiere también que el retraso de la entrada en el mercado de trabajo por cinco años para un trabajador promedio salarial implica, más allá de sus implicaciones para las perspectivas de beneficios, una pérdida de pensiones del 6 por ciento en promedio. ”El mayor impacto se encuentra en Chile y México, con un 15 por ciento, y otros ocho países con caídas superiores al 10 por ciento”, dice el reporte.


La OCDE indica que una mujer con una salario medio podría perder, en promedio, el 4 por ciento de los ingresos de su pensión al interrumpir su carrera durante cinco años para cuidar a sus hijos. Los mayores descensos se registraron en Alemania, Islandia, Israel, Italia, México y Portugal, mientras que las pensiones no se ven afectados en alrededor de un tercio de los países.

La OCDE menciona en contraparte que la edad promedio efectiva para salir del mercado laboral aún está debajo de las edades normales de jubilación en varios países. Menciona que en Corea, México, Islandia y Japón, los trabajadores permanecen más tiempo en el mercado laboral.

El Panorama precisa que las tasas de desempleo, sobre todo entre los jóvenes, son aún muy altas en muchos países, al igual que las tasas de desempleo a largo plazo entre trabajadores de mayor edad. Una baja en los empleos con contratos de duración indefinida y el aumento paralelo de los empleos temporales y a menudo muy poco estables, reducen también la continuidad de las aportaciones a las pensiones que los trabajadores pueden solicitar al jubilarse.

En algunos países, el tiempo que se permanece desempleado significa tiempo fuera del sistema de pensiones, por lo que, como resultado, muchas personas acabarán recibiendo pensiones menores cuando se retiren, manifiesta la OCDE.
“Los períodos de desempleo generan similares, aunque ligeramente mayores, reducciones en los derechos de pensiones. Encontrar el justo equilibrio entre la duración de la licencia de los derechos laborales y de prestaciones sociales es fundamental para garantizar que las personas vuelvan a trabajar, pero no pierdan demasiado por las interrupciones del trabajo. Los políticos deben garantizar que las pérdidas de pensiones sean bajas y también deben tener en cuenta que el pago de altas prestaciones para largas ausencias pueden atraer a los trabajadores fuera del mercado de trabajo”, dice el estudio.

El Panorama indica que en los países con altas tasas de pobreza entre los beneficiarios de edad avanzada hay un margen para aumentar el valor de sus pagos de protección social, incluso después de tener en cuenta su nivel del PIB per cápita. Este es el caso de Chile, Corea, México y Turquía, pero también en Suiza y Estados Unidos.

Dice que la mayoría de los países ajustan también sus pensiones de primer nivel a los precios, de modo que su valor, contrastado con los ingresos, baja con el tiempo, ya que los precios tienden a aumentar menos que los salarios.


La indización de precios, dice la OCDE, es atractiva para los gobiernos que afrontan restricciones presupuestarias, pero también implica el riesgo de alimentar la pobreza entre los pensionados, ya que, según el informe, las redes de seguridad social también pierden valor con el tiempo.

FUENTE: SIN EMBARGO.
AUTOR: REDACCIÓN.
LINK: http://www.sinembargo.mx/02-12-2015/1568476