viernes, 10 de julio de 2015

Cemex, “cómplice” de la ocupación israelí

JERUSALÉN (Proceso) .– La carretera que lleva desde las ciudades palestinas de Ramallah y Jericó hasta el norte de Cisjordania discurre entre aldeas árabes, campamentos de beduinos y asentamientos israelíes. Las colinas de tierra árida salpicadas de olivos y de toneladas de chatarra y basura conducen al retén militar de Hawara. 

Metros antes, los automóviles israelíes y palestinos se separan de forma metódica. Los primeros toman los desvíos que conducen a las colonias de Itamar o Elon Moreh, los segundos siguen recto hasta llegar a la ciudad palestina de Nablus.

Hawara es uno de los retenes militares construidos con cemento de la compañía israelí ReadyMix Industries, propiedad de Cemex, y una de las pruebas flagrantes de que el hormigón producido en las canteras palestinas de Cisjordania no se destina a la población local, sino a la industria israelí.

Hawara está en la lista de motivos que ha provocado que la aseguradora KLP decida excluir a Cemex de su cartera de inversiones.­

El retén no es un lugar cualquiera. Para israelíes y palestinos es sinónimo de violencia y miedo porque frente a esos muros de hormigón ha habido enfrentamientos, atentados y muertes. Los habitantes del norte de Cisjordania lo recuerdan como la imagen flagrante del aislamiento y de la segregación a los que estuvieron sometidos a partir de 2001, con el estallido de la segunda intifada, y hasta 2011, cuando el retén fue parcialmente desmantelado. Las escenas de decenas de palestinos alineados, aguardando su turno desde antes del amanecer para cruzar el checkpoint y acudir a trabajar, a visitar familiares o al hospital están grabadas aún en la memoria colectiva.

La apariencia física del retén ha cambiado mucho. Se han retirado muros de hormigón y el personal militar ha disminuido, ya que las restricciones de movimiento de los palestinos son menores. A pocos metros de Hawara, un enorme panel rojo recuerda a los israelíes que a partir de ese punto se encuentran en zona A, es decir controlada civil y militarmente por la Autoridad Palestina, y que ir más allá sería ilegal, según las normas israelíes, y les expondría a un gran “peligro”.

Las actividades de Cemex, vía sus subsidiarias, están en la llamada zona C, que representa 60% de la superficie de Cisjordania y está totalmente controlada por Israel. En esta parte de Palestina están los asentamientos israelíes, las carreteras exclusivas que los conectan con otras ciudades, además de varias áreas de seguridad.

La comunidad internacional declara que los asentamientos israelíes en tierra palestina son ilegales. Sobre el papel está escrito que Israel deberá ceder ese territorio a las autoridades palestinas cuando se logre un acuerdo definitivo que ponga fin al conflicto. En la práctica y con las conversaciones de paz congeladas, la presencia israelí en la Cisjordania ocupada se confirma y se incrementa.

Según cifras de la ONG israelí­ Bet’selem, la expansión de los asentamientos se ha acelerado y en estos momentos más de 300 mil colonos viven en Cisjordania, a los que se suman 200 mil que residen en Jerusalén-este, también ocupada por Israel.

Para Kommunal Landspensjonskasse (KLP) la actividad de Cemex en estas tierras ocupadas “representa un riesgo ina­ceptable de violación de las normas éticas fundamentales”.

El gigante de los seguros explica su decisión de suspender sus negocios con Cemex y con una cementera alemana llamada HeidelbergCement, también presente en Cisjordania, porque “explotar recursos naturales de un territorio ocupado que no tiene autodeterminación puede ayudar a prolongar el conflicto (…) y es un incentivo para continuar con la ocupación, cuando ésta debería ser temporal”.

Expolio

KLP sustenta su decisión en las Regulaciones de La Haya, la cuarta convención de Ginebra y diversas decisiones de la ONU. Además, la aseguradora buscó asesoría legal antes de pronunciarse sobre la exclusión de Cemex.

En los documentos que describen sus deliberaciones y la razón de esta decisión, KLP subraya que Israel no cumple con sus obligaciones de Estado ocupante, y empresas como Cemex se convierten en “cómplices” del expolio y de la ocupación cuando, por ejemplo, pagan tasas y licencias a Israel y destinan sus productos al mercado israelí.

Según Who Profits from de Occupation (Quién se Beneficia de la Ocupación), un centro de investigación israelí nacido hace casi una década para denunciar las actividades comerciales de empresas israelíes y multinacionales extranjeras en tierras palestinas y sirias ocupadas, Cemex, vía la firma israelí ReadyMix Industries, tiene desde 2005 plantas en al menos tres asentamientos de Cisjordania: Mevo Horon, Atarot y Mishor Edomim, y su cemento ha sido usado en la construcción de colonias israelíes.

“La compañía ha suministrado cemento para la construcción de un muro de seguridad en torno al puente de Gilo”, al sur de Jerusalén, también en la Cisjordania ocupada. Hormigón producido por la empresa fue usado “en la construcción de varios retenes militares en Cisjordania, como Eyal, Hawara y Azun-Atma, y la firma también suministró material para la construcción del tranvía de Jerusalén, que está planificado para conectar la ciudad con los asentamientos que la rodean”, agrega el centro de investigación.

Además, Cemex, vía su subsidiaria Lime & Stone, posee 50% de la cantera de Yatir, localizada cerca de la ciudad palestina de Hebrón, también en Cisjordania. 

“El material de construcción extraído es usado en beneficio de Israel sin ningún permiso de los palestinos”, explica a Proceso Adri Nieuwhof, abogada especializada en derechos humanos y autora de numerosos análisis sobre las actividades de Cemex en Israel y en los territorios palestinos ocupados.
Who Profits from the Occupation tiene fotografías y datos de las propias compañías, desde balances financieros anuales hasta listados telefónicos oficiales, para sustentar sus datos sobre las actividades de Cemex en la Palestina ocupada. El logotipo de ReadyMix era bien visible en los bloques de cemento de los retenes de Hawara y Azun-Atma, y los camiones con hormigón producido en Cisjordania por Cemex han sido fotografiados entrando a Israel y entregando toneladas de material de construcción en asentamientos.
KLP recuerda que las regulaciones de La Haya permiten la extracción de recursos naturales de una tierra ocupada sólo si se produce al mismo nivel que antes de que empezara la ocupación y si los beneficios de dicha extracción se consagran a la población local o a minimizar los costos de la ocupación. En 2010, la Asamblea General de la ONU expresó su preocupación por la explotación por parte de Israel “de recursos naturales palestinos” e instó a Israel a “no explotar, causar pérdidas o poner en peligro dichos recursos”.

Para KLP no fue fácil tomar una decisión en el caso de Cemex, explican los responsables en su informe final, porque las canteras de Cisjordania se crearon después de 1967, cuando Israel ocupó Cisjordania y Jerusalén-este. Sin embargo, KLP sí ha reunido datos que muestran que los beneficiados de la extracción no son los habitantes locales, es decir, los palestinos, ya que los colonos israelíes no pueden considerarse en ningún caso población local.

“Pese a que Cemex está totalmente informado de las violaciones israelíes de la ley internacional en Cisjordania, no muestra ningún signo de cambiar su política en esta región”, resumen responsables de Who Profits from the Occupation.

“Intifada diplomática”

En 2013, Cemex ya fue excluido de la cartera de inversiones de Nordea, el mayor grupo de servicios financieros de la región Báltica, con sede en Estocolmo, por “violación de los derechos humanos y extracción de recursos no renovables de un territorio ocupado”.
Pese a estas desinversiones, es imposible saber si los negocios de Cemex en Cisjordania disminuyeron en los últimos años. Los miembros de Who Profits from the Occupations explicaron a Proceso que no tienen cómo medir las actividades de Cemex en los territorios palestinos. “Esas cifras simplemente no existen, porque las compañías están registradas en Israel y no diferencian entre sus actividades en Cisjordania y en Israel”, matizaron.

Cemex no es un caso aislado. En los últimos años, otras entidades financieras y compañías aseguradoras internacionales han tomado medidas similares contra compañías extranjeras que tienen negocios en asentamientos israelíes o una política comercial que no favorece indirectamente el fin del conflicto israelo-palestino.

KLP explica que se entró en contacto “con Cemex varias veces en el transcurso del año pasado para fijar una reunión y conversar sobre este tema, pero no se logró concretar el encuentro”. Por tanto, la firma noruega “ha tenido que confiar en la información pública disponible sobre las actividades de Cemex en estas canteras y las opiniones de la compañía al respecto”.

Proceso también envió varias preguntas a las oficinas centrales de Cemex en México sobre sus actividades en Cisjordania y la decisión de KLP. La empresa respondió que por el momento no desea realizar comentario alguno.

En junio de 2011, Cemex sí respondió a un artículo publicado por Adri Nieuwhof sobre sus actividades en Cisjordania, a petición del Business & Human Rights Resource Centre, una organización independiente que rastrea el comportamiento y los posibles abusos de más de 6000 empresas en el mundo entero. Es la única respuesta oficial de Cemex sobre sus negocios en Israel y Cisjordania.

“Las actividades de CEMEX, incluyendo las que realiza en Israel, respetan todos los requisitos legales y se centran en nuestro negocio de base, que es producir y vender materiales de construcción. Somos un ente comercial, no estamos implicados en ningún proceso político y no expresamos opiniones políticas”, expresa la compañía en esta carta, en la que considera que sus actividades son “compatibles” con los acuerdos de paz de Oslo de 1993, que estipularon que estas zonas están “bajo control y responsabilidad de Israel” hasta que se llegue a un acuerdo definitivo entre palestinos e israelíes, algo que todavía no se ha producido.

La compañía explica además que da empleo a palestinos, les paga dignamente y valora a todos sus trabajadores por igual y basándose en sus capacidades profesionales.­

Por otra parte, subraya que en la explotación de la cantera de Yatir, en la que posee 50%, los permisos y logística correspondientes son responsabilidad de un socio local y no de su subsidiaria, Lime & Stone.

Por último argumenta que parte de la producción de esta cantera es vendida a clientes palestinos.

“Las opiniones de una compañía que se beneficia de la ocupación no pueden tomarse en serio”, responde, tajante, Adri Nieuwhof.

“El hecho de que Cemex dé trabajo a palestinos en estas canteras no es suficiente para decir que la compañía está explotando recursos de una manera que favorece a la población local. De los beneficios obtenidos, Cemex está pagando impuestos a las autoridades israelíes y su producción se usa mayoritariamente en el mercado local israelí”, estima KLP en sus conclusiones.

La decisión de la aseguradora noruega es una excelente noticia y otra victoria para el movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), que desde 2005 lleva a cabo su “intifada diplomática” contra Israel. El boicot y la internacionalización de su causa parecen ser ahora las armas palestinas para lograr el fin del conflicto y la creación de su Estado, una vez que un sinfín de rondas de negociaciones bilaterales terminaron en dolorosos fracasos.

“La decisión de KLP es un paso adelante y está en sintonía con lo que pasa en otros países. Esperamos que otras compañías imiten a KLP. Por nuestra parte, en BDS estamos haciendo una lista de empresas que tienen negocios en asentamientos, les vamos a pedir que pongan fin a sus actividades, y si no responden, haremos pública esta lista”, explicó a Proceso Mustafá Barghouti, uno de los responsables de BDS.

Fuente: Proceso
Autor: Beatriz Lecumberri

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