lunes, 1 de junio de 2015

‪#‎FreeNestora‬. Narcoviolencia costó la vida a 913 menores en 4 años: Inegi

MÉXICO, D.F: A pesar de que existen leyes encaminadas a proteger a los niños, las agresiones contra ellos permanecen ocultas, principalmente por miedo, porque muchos temen denunciar y los padres guardan silencio cuando la ejerce el cónyuge, algún miembro de la familia o personas poderosas.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en el país hay 39.2 millones de adolescentes; de ellos, 21.4 millones viven en condiciones de pobreza y 5.1 millones en pobreza extrema. Además, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), los menores de 18 años subsisten en condiciones de privación más marcadas que los mayores de edad.

Entre las repercusiones más brutales que padecen destaca el homicidio: en los últimos 25 años se registra un promedio de dos menores de 14 años asesinados al día y un número considerable de niños y adolescentes han perecido a consecuencia del crimen organizado; 913 perdieron la vida por esa causa entre 2006 y 2010, afirmó Marcela Lucero Valladares de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur).

Y “aunque hay leyes encaminadas a protegerlos, persisten contradicciones en el trato recibido en lo privado y en la esfera pública, lo que permite vejarlos de varias maneras”, expuso.

Durante su participación a través de una videoconferencia en la UNAM: “Mortalidad por violencia en la infancia y la adolescencia en México: accidentes, homicidios y suicidios”, la especialista refirió que el maltrato suele disfrazarse de disciplina y que este fenómeno puede tener repercusiones de largo plazo lo que favorece un ambiente hostil capaz de afectar a todos los sectores.

“Ser golpeado o abandonado en la infancia incrementa las posibilidades de que las víctimas repitan estos comportamientos a futuro”, subrayó Lucero Valladares.

En casos graves, abundó, este tipo de arbitrariedades derivan en muerte, ya sea por homicidio –más frecuentes en hombres– o suicidio, que usualmente revela una cadena de abusos.

Según la experta, el suicidio se da casi siempre dentro de la familia, las mujeres lo intentan más, pero los hombres tienen mayor éxito al recurrir a métodos más certeros y definitivos.

A través de una pantalla instalada en el auditorio Rolando García, del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la UNAM, la investigadora afirmó que en todos los grupos étnicos y clases se practica el maltrato físico.

“Hay factores sociales y demográficos vinculados a una incidencia más alta; se observa que son más proclives los padres solos o con bajos ingresos, así como familias sometidas a un estrés adicional por la presencia de hijos con discapacidad, no deseados o hiperactivos”, subrayó.

Las agresiones, la mayoría de ellas cometidas en el hogar, escuela o centro laboral, pueden ser corporales, sexuales, psicológicas o emocionales, o traducirse en discriminación, abandono y permisividad, con el agravante de que pasan inadvertidas –e incluso se reproducen– al no haber vías seguras de denuncia o porque algunas de sus manifestaciones son socialmente aceptadas.


“El país se torna poco hospitalario con miles de jóvenes que crecen en un entorno de violencia cotidiana que deja profundas secuelas físicas y emocionales”, subrayó.

FUENTE: PROCESO.
AUTOR: REDACCIÓN.