viernes, 24 de octubre de 2014

Vulneran pluralidad educativa

Recientes medidas tomadas por la Universidad de Guadalajara prenden alerta entre profesores de asignatura, que denuncian una amenaza laboral para desaparecerlos. Alumnos se unen a sus demandas y llaman a una mesa de diálogo.

El cuerpo académico de la Universidad de Guadalajara (UdeG) y alumnos de diversos centros universitarios se han manifestado inconformes respecto a las nuevas medidas para el registro de materias que estarán cursando los siguientes semestres.

La falta de pagos a los profesores de asignatura fue denunciada desde inicios de agosto de este año en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) por profesores integrantes del Colectivo Reflexión Universitaria (CRU).

Tras la presión ejercida por los académicos independientes, el rector tuvo que declarar que se comprometían al pago de los salarios retrasados, pero a la fecha algunos profesores no han recibido dicho salario.

Estos hechos sirvieron como antecedente a una nueva problemática, que es denunciada no sólo por profesores, sino por los estudiantes, de acuerdo con Ignacio Mancilla Torres, profesor de asignatura del CUCSH y excandidato independiente a rector como miembro del CRU. 

“A finales del semestre pasado nos dijeron a los profesores de asignatura que no se nos iba a pagar y que el pago estaba condicionado a la segunda quincena de agosto, siempre y cuando tuviéramos un mínimo de alumnos registrados en la materia respectiva”, relató Mancilla Torres.

En ese contexto, la semana pasada fue anunciado a los alumnos un proceso de preregistro en el que inscribirán materias de forma preliminar para así dar un panorama a la UdeG sobre las materias y su convocatoria para con los alumnos.

Este hecho ha sido convocado por los profesores de asignatura, quienes no gozan de un contrato colectivo de trabajo y su sueldo está sujeto al número de horas que obtengan.

“Lo que se está llamando es que los alumnos se registren en una lista nominal de materias, sin maestro, para el próximo semestre evaluar (…) cuáles (materias) serían viables de darse y cuáles no. El asunto es que justamente como maestros vemos esto como una amenaza laboral”, señaló Mancilla Torres.

Actualmente, del total de 16 mil 522 miembros académicos de la Red Universitaria de la UdeG, 9 mil 298 son de asignatura, es decir, el 56.3 por ciento de los profesores.

De ese porcentaje, sólo el uno por ciento tiene un contrato definitivo y poco más del 60 por ciento tiene más de cinco años de antigüedad, por lo que una ausencia de nombramiento definitivo en la universidad contraviene al Reglamento de Ingreso, Promoción y Permanencia del Personal Académico de la UdeG.

La diferencia de carreras, factor clave

Con la nueva medida impuesta por la rectoría de la casa de estudios, aquellos profesores de asignatura que tengan materias optativas para el grueso del alumnado de las diversas carreras y no cubran una cuota mínima de alumnos, podrían perder esa hora de salario.

Los profesores de asignatura ganan alrededor de 50 a 60 pesos por cada hora de clase.

“Es probable que en esa circunstancia algunos de los maestros que a ellos (los alumnos) les gustan, en términos de la calidad de sus clases no estén, si le dan clases optativas, por ejemplo, y no se registran suficientemente. Porque las clases optativas sí tienen un sesgo mucho más especializante”, explicó Ignacio Mancilla ante la problemática de que algunas clases puedan desaparecer.

Un maestro que goza de una plaza tiene un salario asignado y por tanto no hay vulnerabilidad al no cubrir cuotas mínimas de alumnos.

En el caso de los profesores de asignatura sus clases deben cubrir un mínimo de diez alumnos, aunque Mancilla señaló que existe ambigüedad respecto a ese tema y acusa que “no hay claridad”.

“El problema aquí es la diferencia de carreras, por ejemplo en una asamblea que hicimos en estos días, una alumna decía que a la carrera de Antropología entran semestralmente 30 personas, toda la carrera más los que se van saliendo, cómo vamos a hacerle para tener cinco o diez alumnos en una clase”, manifestó el profesor del CUCSH.

La asamblea

De acuerdo con Ignacio Mancilla, al menos en el departamento de Filosofía —donde él labora— se les informó a los profesores, el pasado jueves 16 de octubre, que habría cambios respecto al registro de los alumnos al implementar un preregistro.

En ese sentido, el pasado martes 21 de octubre, en el jardín de la carrera de filosofía del CUCSH, se realizó una asamblea a la que asistieron alumnos y maestros para mostrar la problemática antes planteada, y en donde se decidió que no se realizaría tal registro de materias.

Ahora denominados como Asamblea CUCSH, los alumnos de dicho centro han expresado su inconformidad para con el nuevo sistema de registro, además de signar un escrito que será entregado este viernes al mediodía a las autoridades de dicho centro.

“Al calor de esa asamblea se gestó un documento común que firmaremos maestros y alumnos, donde estamos llamando que se dé marcha atrás al preregistro, estamos llamando a una mesa de diálogo, y estamos llamando también a que cualquier medida que afecte tanto alumnos como a maestros se nos haga de nuestro conocimiento para que se hagan acuerdos comunes”, explicó Mancilla Torres.

Este viernes es la fecha límite para que los alumnos hagan su preregistro, y aunque algunos ya han manifestado su rechazo a realizarlo y han firmado una petición para que sea eliminado, esperan que las autoridades universitarias sean sensibles a sus denuncias y abran una mesa de diálogo con ellos.

“Lo que nosotros queremos es sentar una mesa de diálogo, y dependerá de cuál sea la respuesta de las autoridades (…) estamos abiertos, eso lo hemos dicho todo el tiempo como Colectivo de Reflexión Universitaria y como asamblea del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades.


“Estamos abiertos al diálogo, y del tipo de respuesta que tengamos dependerán las acciones que tomaremos”, sentenció Mancilla Torres.

Y aunque el nuevo sistema de preregistro debe ser aplicado en toda la red universitaria, es al interior del CUCSH que se han evidenciado el mayor número de demandas y se han planteado puntos que entregarán a las autoridades de la universidad.

Contrastes universitarios

Mientras algunos profesores de asignatura aún no reciben su salario que adeuda la Universidad de Guadalajara desde la primera semana de agosto, también ha habido denuncias sobre el salario del rector.

Tonatiuh Bravo Padilla gana alrededor de 110 mil pesos mensuales y ha sido ampliamente criticado por la prensa local por estar al mismo nivel que el del gobernador del estado de Jalisco, mientras que los profesores de asignatura ganan apenas alrededor de los 5 mil pesos.

De igual forma existen otras problemáticas latentes al interior de la UdeG, como el dobleteo en el personal de la casa de estudios.

Tal es el caso del hermano del rector general, Tenoch Huematzin Bravo Padilla, quien goza de dos sueldos por parte de la universidad.

El primero de ellos es de 24 mil 524 pesos mensuales por su puesto de coordinador de la carrera de Arquitectura en el Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño, además de percibir 15 mil 596 al ser profesor e investigador, de esa forma recibe mensualmente 40 mil 120 pesos mensuales por parte de la casa de estudios.

“En lo personal, como miembro del Colectivo Reflexión Universitaria, nos hemos manifestado; la burocracia media y media-alta, y alta por supuesto, goza de muy buenos salarios (…) si también consideramos esta cuestión de que muchos universitarios tienen doble plaza (…) entonces tienen dobles sueldos y sueldos elevados.

“Esto implica que hay una casta privilegiada a costa de una mayoría que estamos en una vulnerabilidad salarial impresionante”, señaló Ignacio Mancilla Torres, profesor de asignatura y miembro del CRU.

El CRU también ha denunciado que el pasado jueves 12 de junio fue aprobado, en asamblea extraordinaria, un préstamo de 120 millones de pesos por parte del Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Guadalajara.


De esta forma denuncian los contrastes entre la falta de pago a los profesores y el “despilfarro” de la universidad.

FUENTE: REPORTE INDIGO.
AUTOR: JONATHAN ÁVILA.

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