viernes, 10 de octubre de 2014

De cómo el Ejército dio con el primer plantío de hoja de coca en México

TUXTLA CHICO, Chis. (apro).- A unos 25 kilómetros de Tapachula rumbo a la línea fronteriza con Guatemala, en una zona tropical con alto grado de humedad y calor y en medio de plantaciones de mango, plátano, maíz y cacao, el pasado 9 de septiembre elementos del Ejército mexicano hicieron un sorprendente hallazgo: El primer plantío de hoja de coca en la historia del narcotráfico en México.

La planta, que llega a medir hasta 4.50 metros de altura, originaria de la región andina, donde se siembra de los 800 y hasta los 2 mil metros sobre el nivel del mar, estaba bajo la sombra de enormes árboles dentro de una parcela de la comunidad Segunda Sección de Medio Monte, municipio de Tuxtla Chico, a sólo 148 metros sobre el nivel del mar.

En cumplimiento de la orden de cateo número 34/2014 otorgada por el Juzgado Segundo del Ramo Penal del Poder Judicial del estado, efectivos de la Policía Federal Ministerial (PFM), la Agencia de Investigación Criminal (AIC), la Gendarmería Nacional y la Policía Estatal Fronteriza llegaron hasta ese sitio.

Aparcaron sus vehículos a orilla de la carretera y caminaron unos 100 metros adentro y se toparon con el plantío de coca cubierto por una barrera de gigantescos árboles. Eran unas mil 639 plantas de hoja de coca de 20 centímetros las más pequeñas y de 4.50 metros de altura las más grandes. La hoja es la materia prima base para la elaboración de cocaína.

La tierra en este lugar es una de las de más caras por su alta producción. “Acá es tierra bendita, todo lo que se siembra nace, crece y produce”, dice un lugareño que vio a lo lejos cuando los uniformados ingresaron, arrancaron una a una las plantas y las incineraron.

Las mil 639 plantas ocupaban una superficie de mil 250 metros cuadrados aproximadamente. Aunque en un primer momento se acreditó la propiedad a Kenya Rendón Barrientos, más tarde las autoridades aclararon que la tierra fue vendido a otra persona, por lo que la Fiscalía de Distrito Fronterizo Costa, que inició la averiguación previa 106/CO62/2014 por los presuntos delitos de asociación delictuosa y contra la salud, pidió al Registro Público de la Propiedad el nombre del actual propietario.

A pesar de que la PGR y la PGJE informaron en un principio que el hallazgo del plantío de coca se debió a una denuncia ciudadana, el comandante de la 36 Zona Militar con sede en Tapachula, general Sergio Ernesto Martínez Rescalvo aclaró que soldados cuarto regimiento supieron de la existencia del terreno gracias a la detención previa de tres presuntos delincuentes en posesión de plantas de coca. En sus primeras declaraciones, los presuntos dieron a los militares la ubicación exacta del plantío.

En el acto en el que fueron incineradas las mil 639 plantas de coca, el mando militar comentó que “se tiene conocimiento que es el primer plantío que se localiza a nivel nacional de ese tipo de plantas, como ustedes saben, se da en los lugares andinos a mil 200 metros sobre el nivel del mar, sin embargo ya se presentó en esta ocasión en esta región”.

Después de la intervención federal, el predio estuvo bajo vigilancia del Ejército y de la PGJE, pero los soldados y los agentes estatales no permanecieron mucho tiempo porque el 22 de septiembre último este reportero no encontró dificultad alguna para llegar hasta el punto donde las plantas de coca fueron incineradas.

La pista

Exactamente 10 días antes del hallazgo, soldados del Ejército detuvieron a Javier Martínez Rayo, de 37 años y originario de Chilpancingo, Guerrero, José Luis Ocaña Pacheco, de 65 y nativo de Tierra Blanca, Veracruz, y Benjamín Morales Hernández, de 28 y originario de Tapachulatres, en posesión de plantas de coca.

En la casa donde vivían, en la colonia Francisco Villa, al norte de Tapachula, las autoridades estatales y federales, aseguraron 180 kilogramos de hojas de la droga.

La materia prima base de la coca se encontraba en tres costales y en el patio cinco plantas de dos metros de altura.
Los tres hombres fueron puestos a disposición del Ministerio Público de la Fiscalía de Distrito Fronterizo Costa, acusados de delitos contra la salud, según la averiguación previa 711/CO49-CT1/2014.

En esta región llueve mucho y la temperatura llega a superar los 35 grados centígrados. Aquí es raro encontrar cultivos de mariguana y de amapola. Lo que sí ha crecido desde 2010 en la región del Soconusco son los narcolaboratorios.

El más grande encontrado hasta ahora fue hallado por elementos del Ejército en el municipio de Huixtla durante un patrullaje. A fines de mayo del 2011, las fuerzas federales ubicaron el más grande narcolaboratorio en el rancho Los Girasoles propiedad de Arturo Vela, en la colonia El Arenal, a 16 kilómetros de la cabecera municipal de Huixtla.

En una extensión de 10 hectáreas, los soldados decomisaron unos 18 tambos de 200 litros con droga sintética a un paso de procesarse y ser comercializada como “ice” o “cristal”; además de 500 tambos de un precursor químico líquido y varias toneladas del sólido sosa cáustica.

También seis recipientes de cocimiento a alta presión de 500 litros cada uno, utilizados para preparar a fuego lento todos los precursores químicos; para una producción diarias de unos 150 kilogramos de la droga sintética.

En medio de la espesa vegetación el ejército encontró casas de campaña, una cocina, armas de fuego, dos camionetas y reportó que los guardias y operadores del lugar huyeron antes de llegar los uniformados tras ser avisados por sus informantes ubicados antes de llegar al rancho.

Ahí mismo encontraron una fosa clandestina donde arrojaban los desechos tóxicos y demás residuos producto de la fabricación de droga sintética.

Los desmantelamientos no pararon ahí: En el 2012 tres narcolaboratorios más fueron desmantelados. El primero fue encontrado en marzo cerca de Huixtla en el rancho “El Mangal”, ubicado en el ejido Altamira del municipio de Huehuetán, en donde localizaron 79 tambos de 200 litros cada uno para producir droga de la llamada cristal.

Ahí se localizaron cinco ollas grandes de acero inoxidable (reactores), tres ollas pequeñas de acero inoxidable con válvulas, cuatro bidones de 50 litros, cuatro bolsas de sosa cáustica, una bolsa de cal hidra, tres tambos de acero inoxidable para ollas, cuatro tramos de manguera gruesa, herramientas diversas para instalación del narcolaboratorio.

En enero del 2013, de igual forma, miembros del Cuarto Batallón de Caballería Motorizada perteneciente a la XXXVI zona militar, desmantelaron otro narcolaboratorio en donde aseguraron 39 tambos de 200 litros y 101 bidones de 50 litros cada uno que en su totalidad alcanzan los 13 mil litros de precursores químicos, esto en la colonia “Las Américas”, en el norponiente de Tapachula.

FUENTE: PROCESO.
AUTOR: ISAÍN MANDUJANO.