lunes, 8 de septiembre de 2014

El carrusel de encuestadoras que benefició a EPN en las elecciones presidenciales, ahora lo pone de cabeza

FUENTE: SIN EMBARGO.
AUTOR: Mayela Sánchez.
LINK: http://www.sinembargo.mx/08-09-2014/1109547.

IMAGEN TOMADA DEL
SITIO DE SIN EMBARGO
Las encuestadoras Mitofsky, Buendía y Laredo, GEA-ISA y Parametría -que durante la contienda presidencial de 2012 dieron una amplia ventaja a Enrique Peña Nieto sobre su más cercano contrincante, Andrés Manuel López Obrador- muestran ahora que el Presidente tiene altos niveles de desaprobación entre la ciudadanía que alcanzan alrededor del 50 por ciento, de acuerdo con sus datos más recientes.

El 1 de septiembre pasado, el mismo día que el Presidente Enrique Peña Nieto entregó su Segundo Informe de Gobierno, Encuesta Mitofsky presentó su reporte trimestral sobre el desempeño del Jefe del Ejecutivo federal, conforme al cual se dio cuenta que un 51.3 por ciento de los encuestados lo desaprueban.

Según la información de Mitofsky, cuando Peña Nieto asumió el mandato presidencial, en diciembre de 2012, tenía un 34.5 por ciento de desaprobación. Desde entonces, la proporción de personas que están en desacuerdo con su administración ha ido aumentando gradualmente. Además, las mismas cifras señalan que para el 57 por ciento de las personas el país va por el rumbo equivocado.


Pero no es la única casa encuestadora que muestra una tendencia negativa en la evaluación ciudadana sobre Peña Nieto. Encuesta Buendía y Laredo dio en agosto pasado su propia cifra: 45 por ciento de los ciudadanos encuestados reprobó el trabajo del Presidente. GEA-ISA dijo, en junio pasado, reveló que la desaprobación de la gestión de Peña Nieto era de 55 por ciento. Mientras que Parametría ubicó en el mes de agosto una desaprobación del 49 por ciento.

Previo a la elección del 1 de julio de 2012, esas mismas encuestadoras presentaron tendencias en la intención del voto con amplios márgenes a favor de Peña Nieto sobre López Obrador. Parametría le dio una ventaja de 15 puntos; Mitofsky, de casi 16; Buendía y Laredo, de 17; y GEA-ISA, de 19 puntos.

La realidad fue muy distinta: Peña Nieto obtuvo 38.21 por ciento de los votos, mientras que López Obrador consiguió 31.59, es decir que la diferencia fue de poco más de 6 por ciento. Las diferencias entre sus cálculos y los resultados finales de la elección provocaron una severa desconfianza y descalificación de las encuestadoras por parte de la opinión pública.

¿Qué ocurrió con esos pronósticos y tendencias tan favorables durante la campaña electoral?

Para Gerson Hernández Mecalco, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y experto en comunicación política, la explicación está en la diferencia entre el momento electoral y el de la gestión presidencial.

“En una contienda electoral tú decides si estás de acuerdo o en desacuerdo con un candidato. En una contienda electoral la opinión pública es del electorado, y en este caso es la opinión pública ya con un Presidente, estamos hablando de acciones de gobierno. No es lo mismo la percepción que puedas tener durante tres meses de campaña acerca de un personaje que te está ofreciendo resultados al corto plazo”, explicó.

El académico recordó, además, que en la elección presidencial sólo hubo alrededor de 19 millones de personas que votaron por Peña Nieto, es decir que sólo una cuarta parte del electorado lo favoreció, mientras que las decisiones de él como gobernante tienen un impacto lo mismo en aquéllos que le dieron su voto que en quienes no lo hicieron.

Por ello es que para Hernández Mecalco el cambio en la tendencia de las encuestas no sería atribuible a las casas encuestadoras, sino a la gestión del Presidente.

“Las encuestas son un instrumento de comunicación política, que en un momento dado calificaron o midieron de una forma muy a favor de un candidato y que actualmente esas mismas encuestas están reflejando lo contrario. A mí me parece que eso no es culpa de las encuestas, sino el problema es en este caso las acciones y las funciones del gobierno. Actualmente la administración de Peña Nieto no tiene una buena imagen pública debido a que los mensajes no se están sabiendo comunicar”, consideró.

ECONOMÍA, CAUSA DEL DESCONTENTO

“Lo que estamos observando es que desde principios del sexenio de Ernesto Zedillo, no teníamos un Presidente que tuviera tan bajas calificaciones”, expresó Hernández Mecalco. Para explicar sucintamente a qué se debe ese diagnóstico negativo sobre Peña Nieto, el académico citó la famosa frase que se popularizó en Estados Unidos durante la campaña electoral de 1992, en la que contendieron Bill Clinton y George Bush: “The economy, stupid” (“La economía, estúpido”).

“Este cambio que ha habido en la opinión pública es precisamente porque los mexicanos no hemos percibido hasta estos momentos mejoría en nuestros bolsillos”, dijo Hernández Mecalco. “A la gente lo que le interesa es mejoría en sus bolsillos, resultados económicos, y no más puentes o más escuelas, o que se proponga reducir legisladores. El tema más importante es que los ciudadanos vean mejoría a través de las reformas. A una persona de a pie no le importa que haya 11 reformas constitucionales, lo que el ciudadano de a pie percibe como un tema positivo es que no aumente la canasta básica, que se reduzcan los combustibles, etcétera”.

Las casas encuestadoras coinciden en este punto, pues todas señalan que el tema de la economía es el que más preocupa a la gente, por encima incluso de la seguridad. De ahí que el descontento ciudadano hacia la gestión del Presidente vaya a la alza, según sus encuestas, en un escenario económico de escaso crecimiento y con un pronóstico que cada vez se ajusta más a la baja.

Por ejemplo, Encuesta Mitofsky refiere que para 60 por ciento de los ciudadanos los principales problemas del país son los económicos, mientras que los de seguridad son la mayor preocupación de 35 por ciento.

GEA-ISA señala en sus resultados más recientes sobre la evaluación del Presidente: “Quienes tienen una percepción negativa de la economía, son quienes constituyen la mayor parte de quienes desaprueban la labor del presidente”.

Pero las casas encuestadoras en México no han sido las únicas en mostrar diagnósticos desfavorables para Peña Nieto.

El pasado 26 de agosto, en el marco de la visita del Presidente a California, Estados Unidos, el Pew Research Center publicó que 48 por ciento de la población tiene una imagen desfavorable del mandatario. Entre las razones que los encuestados dieron para su desaprobación destacaron la inseguridad, la corrupción y el impacto que se preñe tendrán sus reformas en el ámbito económico.

Tres días después de darse a conocer los datos del Pew Research Center, el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, dijo que Peña Nieto no trabajaba “con encuestas en mano” y que “no toma decisiones viendo índices de popularidad”.

Al respecto, Hernández Mecalco, especialista en comunicación política, espeta: “Esa es una mentira. No hay ningún personaje público que diga que no le importa su imagen pública”.

El también académico dice que en los regímenes democráticos los gobernantes tienen que aceptar cuando la opinión no les es favorable. “No puedes decir: ‘Cuando era candidato sí tenía credibilidad con las encuestas, y al momento de que soy presidente las desacredito’”, opina.