miércoles, 28 de mayo de 2014

“México es una gran maquinaria de desaparición de personas”: Solalinde; con EPN no hay expectativa de mejora

FUENTE: SIN EMBARGO/ SEMANARIO ZETA.
AUTOR: Inés García Ramos.
LINK: http://www.sinembargo.mx/28-05-2014/1004812.

Tijuana, Baja California, 28 de mayo: El padre Alejandro Solalinde Guerra se ha subido a muchos trenes. Los que inician su camino en el sur del país y los que terminan en el norte. Con ello vive y comparte la desprotección que sufren los migrantes en la “ruta forense, sembrada de cadáveres” de los estados de México.

Hoy el padre camina bajo el resguardo de cuatro escoltas. Perseguido por el crimen organizado. Encarcelado por policías municipales en Oaxaca. Su albergue Hermanos en el Camino sobrevivió a las llamas de un incendio provocado.

En 2012, salió del país por recomendación de Amnistía Internacional, tras recibir dos amenazas de muerte en dos meses. Desde su regreso, se le puede encontrar dirigiendo el albergue de Ixtapec, Oaxaca, dando alimento, vestido y resguardo a migrantes mexicanos, centroamericanos y sudamericanos.



Antes de eso, el hombre de 69 años –siempre vestido de blanco– dedicó 30 años a la vida parroquial hasta que renunció para estudiar su segunda carrera, pese a la desaprobación de su Iglesia. Cuando se graduó en Psicología, se dedicó a la causa migrante y en 2007, fundó su albergue.

Solalinde bien conoce las rutas y los focos rojos para migrantes. Desmenuza cómo Veracruz, bajo el gobierno del PRI, robó el primer lugar de paso mortal para los migrantes.

“Veracruz y Tabasco es donde ocurren la tercera parte a nivel nacional, de secuestros, extorsiones, robos, levantamiento de mujeres con fines de explotación sexual, ahí se reclutan hombres para el sicariado y se distribuyen a toda la República Mexicana”.

El sacerdote –admite– ni siquiera sabe al monstruo que enfrenta, dice: “tampoco alcanzo a entender la magnitud de contra quién estamos luchando al defender a los migrantes y al acompañarlos a compartir el camino”.

Además del refugio, su tarea es la denuncia. Ha acompañado a señalar secuestros, desapariciones masivas, extorsiones, violaciones, la última de al menos 200 migrantes. Señala entre los implicados hay políticos, autoridades, policías y células delictivas. Culpa al priista Ulises Ruiz Ortiz, ex Gobernador de Oaxaca, de criminalizar su trabajo.

De Honduras habla como el segundo país más pobre del mundo, desmoronado, el que expulsa a sus ciudadanos hasta México con rumbo a Estados Unidos. Donde la clase política y la plutocracia (gobierno en que las clases altas se encuentran a cargo de la dirección del Estado) se mezclan.

Ahí identifica a siete familias, las más ricas, las que siempre gobiernan, católicas y amigas del Cardenal de ese país, Óscar Rodríguez Maradiaga, quien “prácticamente nada ha hecho por los migrantes”. Sabe que la Iglesia ha desviado su misión, distraída por la búsqueda del poder. Por ello no se piensa como una persona religiosa, sino una de fe.

Y “México, como país, es una gran maquinaria de desaparición de personas”. Se pregunta cómo es posible que grupos enteros de migrantes viajeros, puedan simplemente desaparecer. “Nadie da cuenta de ellos”, reflexiona.

Durante la entrevista, se lleva la mano a la frente, al pecho y a los ojos. A su lado, una pequeña bolsa de manta con su computadora y unos libros adentro. Sobre su impecable atuendo blanco, cuelga un crucifijo de madera.

—En el reportaje “Secuestran y matan migrantes” de Zeta se relata, de acuerdo a cifras oficiales, cómo 15 migrantes han sido asesinados en los últimos cuatro meses y 128 migrantes fueron secuestrados en 2013. ¿Qué puede decirnos de estas estadísticas?

–Me impresiona cómo las cifras de muertes violentas y secuestros de migrantes no paran. La ruta mexicana sigue siendo una ruta forense, de tortura antes de la muerte, quienes mueren a golpes con una violencia que no se concibe. Me da lástima que en Tijuana, siendo una ciudad migrante con necesidad de ayudar mucha gente, pase todo esto. Es la vida de las personas la que tienen precio, las personas se vuelven mercancía y es la libertad por la que hay que pagar para poder vivir y servir.

— ¿Cómo ha sido el comportamiento de los secuestros a nivel nacional?

–El primer informe sobre secuestro se presentó el 15 de junio de 2009 con 9 mil 758 secuestros. Al año siguiente, eran 11 mil 333 secuestros. Se dieron 20 mil secuestros al año con ganancias de más de 50 millones de dólares.

Las mujeres comienzan a tomar un papel importante en esa mercancía humana y comienzan a ser vendidas y tratadas de muchas maneras, si con niñas o niños, separarlos. Tenemos muchísimos casos de niños que son separados de sus mamás y a muchos de ellos, jamás los volvemos a ver. Para el trasiego de droga, también los utilizan.

Los hondureños es uno de los grupos más vulnerables, mujer que vaya, no la perdonan para trata, prostitución, trata con fines de explotación laboral y hombres que no pueden pagar, al sicariado, los obligan a trabajar para los cárteles.

—Menciona una cifra alarmante, de 11 mil a 20 mil secuestros. ¿Tendrá conocimiento cuántos son asesinados?

–Desgraciadamente no hay registro porque los migrantes se pasan por todos lados, por todas las rutas para librarse y auto protegerse.

AL ACECHO DESDE QUE ENTRAN

El sur del país, concentra los sitios de muerte. Solalinde explica, por ejemplo, que Chiapas y Oaxaca empezaron como “una ruta forense, sembrada de cadáveres” a diferencia de Veracruz, donde “se estrenaron los carniceros a descuartizar a quienes no podían pagar”.

Disueltos o calcinados, los restos incluso eran lanzados a los pozos o como alimento para los lagartos: “Veracruz tiene en las fosas comunes de sus Ministerios Públicos, muchísimos migrantes no identificados. Es donde más cuerpos han quedado”.

“Cuando pasan a Veracruz, ahí empieza todo su calvario y quienes llegan a la frontera norte, empieza lo peor, los van a vender por lote, a algunas mujeres las retienen por meses para explotarlas hasta que quieren, entonces cobran a su familia por ‘el brinco’, el pase al otro lado”, relata.

Aunque admite que a partir de 2010, más migrantes comenzaron a presentar denuncias, las cuales representan las cifras oficiales.

“Se sienten más seguros de sí mismos, comienzan a describir a sus agresores, a quedarse en los lugares porque antes no aceptaban renunciar a su camino para poner una denuncia”, confía.

Entre los últimos grupos que personalmente ha acompañado, está el de 60 cubanos que salieron de Tapachula y que en el Distrito Federal, “tuvieron un intento de extorsión por parte de la Policía Federal y el Instituto Nacional de Migración, quienes los amenazaron con deportarlos porque no querían reconocer documentos”.

Y continúa, “el INAMI es un instituto cobarde, criminal y no cualquiera, de lesa humanidad, la estación migratoria es una cárcel donde lucran con la libertad del migrante”. Ha documentado detenciones de hasta nueve meses, cuando por ley, un presunto culpable puede ser retenido solo 36 horas.

El padre no encuentra gran diferencia entre los riesgos en el sur y en el norte de México. Si acaso, los modos, circunstancias y mera geografía. “Es el mismo acecho desde que entran”.

LA MAQUINARIA DE DESAPARICIÓN

—Padre, el número de desaparecidos en México se calcula en 26 mil durante el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, de acuerdo a datos oficiales. ¿Qué sabe de las estadísticas en el actual sexenio?

–Esta cifra es solamente de mexicanos, no hay ninguna persona contabilizada de la población migrante. El Movimiento Migrante Mesoamericano hizo un cómputo y estiman 70 a 100 mil migrantes desaparecidos desde 2006. Hablamos de tortura, sacrificio, formas terribles como ellos murieron, sin contar las personas destruidas y calcinadas, de quienes nunca sabremos quiénes fueron porque se destruyó todo vestigio.

“México como país es una gran maquinaria de desaparición de personas, no solamente locales, sino también migrantes”, afirma.

El padre Alejando Solalinde ha atestiguado hijos arrancados de sus madres por miembros del crimen organizado. Familias de las que no se ha vuelto a saber nada.

De la República Mexicana, señala el padre Solalinde, “Veracruz sigue siendo un punto muy delicado que no ha logrado la protección de los migrantes”.

En este estado, el grupo de voluntarios y el propio padre, han perdido el rastro de hasta 200 migrantes. Después de dos meses, el gobierno estatal logró identificar a siete de los desaparecidos.

Mediante un registro en el albergue, el también licenciado en Historia, reconoce a las “nuevas generaciones de migrantes”, como al grupo de 65 centroamericanos, que recibieron instrucciones y hasta celulares como una forma de protección.

“Personalmente, los hice memorizar números de teléfonos. Se volvieron ojo de hormiga. Jamás volvimos a saber de ninguno, ¿Cómo es posible que un grupo tan grande y preparado, haya desaparecido?”, se pregunta.

MÉXICO SE AUTODEFIENDE

En diciembre de 2012 –a 10 días de iniciado su gobierno– Enrique Peña Nieto entregó el Premio de Derechos Humanos al padre Alejandro Solalinde. En aquel entonces, el primer mandatario calificó la entrega como “muy merecida y muy justa”, y de Solalinde se expresó como “un buen samaritano”.

Incluso, Peña Nieto se comprometió a hacer que los derechos humanos pasaran “del papel a la realidad”.

—Se acerca el segundo informe de gobierno de Enrique Peña Nieto. ¿Tiene alguna expectativa de mejora?

–Con él, ninguna. Es una persona que no tiene tiempo de leer, no está informado, está mal asesorado. Con su embajador en Estados Unidos, Antonio Ortiz Mena porque le está traduciendo mal lo que está pasando en Estados Unidos, criminalizando al migrante y tratándolo como delincuente.

El gobierno puede hablar, como ha hablado de derechos humanos, pero en la práctica, los atropella. No respeta la Ley ni los derechos humanos de las personas migrantes.

Recientemente, el padre Alejandro Solalinde apareció en un video de apoyo a las autodefensas en México. Ha defendido a personajes como Hipólito Mora, fundador de estos grupos en Michoacán y detenido al ser acusado de asesinato.

— ¿Por qué confiar en las autodefensas?

–Todo México se está auto defendiendo ante un Estado que ya no nos protege ni cuida. Al gobierno le dan miedo las autodefensas porque las asocia a una forma extrema de defensa. El estado michoacano, regido por el PRI, está en la total indefensión, estaba como rehén del crimen organizado, fue la población mediante sus profesionistas campesinos, empresarios y productores los que se defendieron porque ya no era su patrimonio, sus vehículos o sus casas, eran las personas, sus seres más queridos tuvieron cuando tuvieron que defenderse”.

Las personas de cualquier nivel, estrato, pueden ser secuestradas porque somos mercancía. Las personas están desapareciendo por todos lados y ¿el gobierno nos protege? ¿Nos cuida? No, a mí me ha protegido porque la Comisión Interamericana se lo pidió, por eso me protege, pero el migrante también se está auto protegiendo. No es novedad cuando hay un estado fallido en cuestión de seguridad”.

Solalinde Guerra continúa con los señalamientos. “Michoacán y México están en manos del narco y de narcopolíticos”. Para el ex párroco, no hay una “raya” clara entre la delincuencia organizada y los políticos, “si no hay ética en la política, se van por el dinero y nada más, el pueblo no les preocupa. Por eso hay que auto defendernos, en ese sentido, yo soy autodefensa”

De aspecto delgado y frágil, la humanidad del padre Alejandro Solalinde se vuelca de vida cuando comienza a hablar de Dios y su fe a pesar de su distanciamiento con la Iglesia y el catolicismo.

—Por todo el trabajo que ha venido haciendo, ha sido amenazado de muerte. ¿Teme por su vida, padre?

–No temo, ya me acostumbré a las amenazas, no tengo miedo porque mi vida está en manos de Jesús. Tengo cuatro escoltas, pero los políticos van a dar la orden de matarme, no va venir de abajo y van a hacerlo cuando quieran. Estoy muy contento con la misión que tengo, el día que me echen al pico, estaré muy contento de haber cumplido la misión, pero la misión va a seguir.