jueves, 28 de noviembre de 2013

Relatan ‘amotinamiento’ y represión de migrantes en Veracruz

FUENTE: PROCESO.
AUTOR: PEDRO MATIAS.

OAXACA, Oax. (apro).- El coordinador de la Pastoral de la Movilidad Humana de la diócesis de Tehuantepec, Alejandro Solalinde, denunció que “la delincuencia organizada sigue imperando en la ruta migratoria ante la complacencia del gobierno de Veracruz, el cual esconde los muertos y minimiza lo que ahí sucede”, como el amotinamiento en la estación migratoria en Acayucan.

El fundador del albergue Hermanos en el Camino denunció que paralelo a lo que sucedía en la estación migratoria en Acayucan, en el tramo de Medias Aguas y Achotalpa fueron asesinados tres centroamericanos al ser arrojados de La Bestia –tren de carga– por no pagar la “cuota” que impone el crimen organizado.

El sacerdote católico destacó que “habría que preguntarse quién o qué autoridades buscan a los heridos, cuando estamos ante un gobierno de Veracruz –que encabeza el priista Javier Duarte– que esconde los muertos y minimiza lo que ahí sucede”.

Y agregó: “No sabemos cuántos muertos necesita el gobierno federal y estatal para parar esta masacre”.

Solalinde Guerra concluyó que “los riesgos para las personas migrantes que transitan en este país han crecido al tamaño de la irresponsabilidad de los gobiernos estatal y federal, al tamaño de su insensibilidad cuando no de su colusión”.

De ahí que urgió a tomar medidas más enérgicas en la protección de los indocumentados y evitar las agresiones del crimen organizado y de los propios funcionarios del Instituto Nacional de Migración (INM).

En una visita a la estación de Acayucan, Veracruz, con personal de la Subsecretaría de Población, Migración y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, para recabar información in situ sobre el amotinamiento ocurrido el viernes 22, comprobaron que el director del establecimiento, Antonio Romero Lajud, preparó un “montaje” para desvirtuar los hechos.

Sin embargo, la mascarada se vino abajo cuando los visitantes dialogaron con migrantes de las secciones de mujeres y niños, adolescentes, y de trato especial –“los castigados”–, quienes refirieron que ese día, después de la cena, unos 30 jóvenes varones, desesperados por el prolongado encierro, intentaron fugarse luego de protestar por malos tratos y pésimos alimentos, además que quemaron dos colchonetas.

Ello ocasionó la respuesta inmediata del INM, quien solicitó apoyo de la Marina, Policía Federal y municipal, quienes dejaron decenas de golpeados.

“Algo que se repitió fue que las personas que habían sido golpeadas –y algunas de ellas torturadas– fueron sacadas de su espacio y llevadas con engaños a otras celdas, e inclusive fuera de la estación.

“Les indicaron que tenían que salir rápido y, una vez dentro de la camioneta, agacharse y no hacer ruido porque Los Zetas habían entrado por ellos”.

Sin embargo, acusaron, “quienes habían entrado en realidad era personal de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y, una vez que se retiraron, volvieron a reubicar al grupo de los más golpeados en la zona de castigo, mientras que a otros ocho los sacaron sin que hasta el momento se conozca su paradero.

“Cuando llegó la Marina y la Policía Federal hicieron disparos al aire y los encañonaron con armas de fuego. Los guardias de la Estación Migratoria golpearon a los migrantes con el pie, los amenazaron con entregarlos a Los Zetas y violarlos. Gritaron porque pensaban que los iban a matar, eran varios policías, estuvieron cinco horas secuestrados en una camioneta y se llenaron de pánico”.

Finalmente, denunciaron, “nos indignan las extorsiones que sufren los migrantes porque el personal administrativo le dice que tienen la llamada de un familiar y les piden entre 10 y 12 dólares”.