viernes, 11 de octubre de 2013

Un millón 300 mil niñas y adolescentes no asisten a la escuela: INEGI

FUENTE: PROCESO.

MÉXICO, D.F., (apro).- Alrededor de un millón 300 mil niñas y adolescentes mexicanas menores de 18 años trabajan y más de la mitad de ellas, 58.2%, cubre una triple jornada, debido a que combinan su trabajo con quehaceres domésticos y sus estudios, señaló el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Otro 31.2% de niñas y jovencitas trabaja y realiza quehaceres en casa, “pero no asiste a la escuela”, puntualizó el Inegi en el Día Internacional de la Niña, que se celebra este 11 de octubre.

De acuerdo con el organismo, del total de población entre los cinco y los 17 años que se dedica al servicio doméstico, 80% son niñas. En todo el país, añadió, hay 19.3 millones de mujeres menores de 18 años.

En cuanto a maltrato infantil en el seno familiar, la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia señala que en 2010 se atendió a 36 mil 252 menores maltratados, de los cuales 50.2% eran mujeres.

Las cifras mundiales no son más alentadoras. Se estima que 140 millones de niñas y mujeres han sufrido mutilación genital, cantidad que aumenta en dos millones cada año.

Además, 14% de las niñas que viven en países en desarrollo son obligadas a casarse antes de cumplir los 15 años, y 64% de los casos de VIH-SIDA en todo el mundo son de jóvenes de entre 15 y 24 años.

El año pasado la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró el 11 de octubre como el Día Internacional de la Niña, a fin de reconocer sus derechos y los desafíos excepcionales que enfrentan en todo el mundo.

El tema para este 2013 es “innovar para la educación de las niñas”, que busca abordar la importancia de las nuevas tecnologías y la innovación en las asociaciones, las políticas, la utilización de recursos, la movilización de la comunidad y, sobre todo, la participación de los propios jóvenes.

Según la ONU, el cumplimiento del derecho de las niñas a la educación es, ante todo, “una obligación”, y hay pruebas de que su educación, sobre todo en el nivel secundario, es una “poderosa fuerza que transforma a las sociedades y a las propias niñas”.

Asimismo, sugirió a sus estados miembros algunas posibles medidas que se deben incluir para lograr ese objetivo, entre ellas la mejora de los medios públicos y privados de transporte para que las niñas vayan a la escuela, desde carreteras hasta autobuses, ciclomotores, bicicletas, botes y canoas.

De igual manera, la colaboración entre los sistemas de enseñanza y el sector bancario para facilitar el pago seguro y conveniente de los salarios a las maestras y de las becas a las niñas, y la provisión de cursos de ciencia y tecnología dirigidos a las niñas en las escuelas, las universidades y los programas de formación profesional.

Otras medidas que destacó la ONU son los programas de mentores empresariales para ayudar a las niñas a adquirir las aptitudes de trabajo y liderazgo esenciales y facilitar su transición de la escuela al trabajo; la revisión de los planes de estudio para integrar mensajes positivos sobre las normas de género relacionadas con la violencia, el matrimonio infantil, la salud sexual y reproductiva, y las funciones masculinas y femeninas en la familia, además de la aplicación de la tecnología móvil para la enseñanza y el aprendizaje para llegar a las niñas, especialmente en las zonas remotas.