jueves, 3 de octubre de 2013

Encendidos, focos rojos en torno a producción de alimentos: expertos

FUENTE: LA JORNADA.
AUTOR: MATILDE PÉREZ.

El cambio climático, la reducción de la disponibilidad del agua y la degradación del suelo son los desafíos a enfrentar para poder seguir alimentando a la población mundial durante las siguientes cuatro décadas.

Aguascalientes. Los focos rojos en torno a la producción de alimentos están encendidos. Productores, investigadores y analistas económicos nacionales e internacionales coincidieron en que el cambio climático, la reducción de la disponibilidad del agua y la degradación del suelo son los desafíos a enfrentar para poder seguir alimentando a la población mundial durante las siguientes cuatro décadas.

En el primer día de actividades del décimo foro Global Agroalimentario, organizado por el Consejo Nacional Agropecuario, las coincidencias fueron en el llamado a los gobiernos para que cambien sus políticas para el sector agroalimentario, enfoquen sus inversiones hacia la infraestructura hidroagrícola y promuevan entre los agricultores la optimización del uso de los energéticos.

Las diferencias se mostraron en el tema del uso de las semillas genéticamente modificadas. Mark Rosegrant, de la División de Tecnología para el Medio Ambiente y la Producción del Instituto de Investigaciones sobre Políticas Agroalimentarias (IFPRI), quien asentó que el uso de ellas “serán necesarias”, pues se ha demostrado su eficiencia en la resistencia a sequías, plagas y enfermedades y el la captura de nitrógeno.

Para Timothy A. Wise, director del Instituto de Desarrollo y Ambiente (GDAE) de la Universidad Tufts, Estados Unidos, los OGM no son necesarios y menos en México, pues en Sinaloa se ha demostrado que se puede lograr una elevada productividad con el uso de semillas híbridas. “Los transgénicos no son los que aumentarán los rendimientos del grano en el país”.

Mark Rosegrant sostuvo que los gobiernos pueden prevenir la reducción de la disponibilidad de alimentos si “invierten en el cambio de políticas para frenar el deterioro de los suelos, acción que está muy ligada con la pobreza; aceleran las inversiones en infraestructura, investigación y desarrollo; promueven reformas políticas económicas y el uso adecuado de los fertilizantes, abonos y de semillas mejoradas”.

Advirtió que, por el cambio climático, en 2050 México puede tener una reducción de 12 a 17 por ciento en la producción de maíz de temporal y de 10 a 20 por ciento en la producción de riego, en tanto que en trigo será de 15 a 26 por ciento y de entre 0.5 a 5.7 por ciento, en el mismo orden. Esto es un ejemplo de los efectos por el aumento de dos grados en la temperatura global y el aumento de las emisiones de gases efecto invernadero, de cuyo total 17 por ciento son producidos por la agricultura y 13 por ciento por la deforestación.

Recomendó que el gobierno de México masifique entre los agricultores el uso de los sistemas de comunicación- internet y GPS, por ejemplo-; establezca una banca comunitaria y respalde a las cooperativas de los campesinos.

En el ámbito internacional, que los sistemas de comercio abierto compartan los riesgos climáticos; se utilicen las estrategias de mercado para la gestión de agua y servicios ambientales, combinando los derechos de propiedad; se reduzcan los subsidios porque distorsionan las decisiones de producción y promueven el uso del agua por encima de los niveles económicamente aceptables.

Y reiteró: “La producción de alimentos será cada vez más difícil por el cambio climático y la escasez de recursos, hay que cambiar políticas e invertir en este sector en el que está el 37 por ciento de la fuerza de trabajo, para tener una agricultura sustentable”.

Posteriormente, en el panel Hacia dónde van los modelos de negocio y las políticas agroalimentarias en el mundo, Timothy A. Wise destacó que si bien las alarmas han sonado en el mundo en torno a la capacidad para alimentar a la creciente población en el año 2050, si se continúan con las mismas recetas políticas que exigen la ampliación a escala industrial de desarrollo de la agricultura y las obsoletas previsiones económicas, las respuestas no serán las adecuadas.

Las acciones, asentó, deben orientarse para frenar la expansión de la producción de biocarburantes, pues han provocado una volatilidad de los precios de los granos, en particular del maíz, y sus impulsores promueven que se use el 13 por ciento de la producción mundial de cereales para ello, en lugar de canalizarlos para consumo humano.