miércoles, 11 de septiembre de 2013

Mañana es el día: después de 13 años, ¿será libre Patishtán?

FUENTE: REVOLUCIÓN 3.0
AUTOR: ALINA ROSAS DUARTE.

12 de junio de 2010 fue el día que le cambió la vida al profesor tzotzil, Alberto Patishtán y no precisamente por lo que él hacía.

El 12 de junio de 2010, el profesor Patishtán se encontraba reunido con maestros y padres de familia en el municipio de Huitiupan al mismo tiempo que, a kilómetros de ahí, gente armada emboscaba una patrulla donde viajaban 9 personas, 7 perdieron la vida y 2 resultaron heridas, entre ellos, el hijo del presidente municipal de El Bosque.

En el municipio El Bosque, desde hace años atrás, la población indígena mantenía un conflicto con el gobierno dada la existencia en los hechos de dos autoridades, una autónoma regida por usos y costumbres, y otra “legal”, a la cual desde su llegada se la acusó de haber llevado a cabo un fraude orquestado por el Partido Revolucionario Institucional.

Las dos personas heridas en la emboscada de la que se culpó al profesor tzotzil no pudieron testificar por su propia palabra, sin embargo uno de ellos, el hijo del presidente municipal estando en el hospital firmó un documento donde aseguraba que uno de los responsables del acto de violencia era el profesor Patishtán.

Con tal declaración bastó para que cuatro días más tarde del incidente, y sin orden de aprehensión, se detuviera al profesor Patishtán, quien fuera obligado a rendir declaración sin abogado de oficio para después ser trasladado al hotel Zafari en Tuxtla Gutiérrez donde fue arraigado durante 30 días.

Ante la detención del profesor, el magisterio y sociedad civil no tardaron en protestar. Una de las acciones fue tomar las instalaciones de la presidencia municipal de El Bosque.

La primera condición para la liberación de Patishtán fue hecha por el entonces gobernador estatal Roberto Albores Guillén: si se desalojaba la presidencia municipal, el profesor saldría libre. Los manifestantes liberaron las instalaciones pero el profesor no obtuvo su libertad.

El camino para el profesor ha sido largo, su andar ha estado acompañado de cartas de apoyo de organizaciones, intelectuales; huelgas de hambre, caravanas por su libertad, mítines, denuncias internacionales, proclamas nacionales y aún así, para la justicia mexicana no ha sido suficiente para dejarlo en libertad.

El 18 de marzo del 2002, el profesor fue sentenciado a 60 años de prisión y los amparos y recursos legales para su liberación no han cesado, como tampoco ha cesado el apoyo de organizaciones sociales, familiares, amigos y sociedad civil en general que consideran un agravio la privación de libertad de Alberto Patishtán.

El profesor Alberto Patishtán no ha dejado de ser profesor incluso estando en la cárcel: en todos los penales se ha encargado de alfabetizar, de enseñar español a indígenas monolingües y, sea de paso, enseña a luchar a quienes creen que la privación de libertad puede detener a las personas que buscan otro mundo posible.

Desde el Cereso –Centro de Rehabilitación Social N° 5, Los Llanos- y desde todas las prisiones alrededor del país en las que ha sido trasladado, el profesor tzotzil ha manifestado en decenas de ocasiones que la lucha dignifica, su lucha es la de muchos, ha reiterado “mientras no llega la justicia, nadie puede descansar ni estar tranquilo, lo primero es lo primero que es la justicia”.

Los recursos legales nacionales se han acabado, la última instancia decidirá si la libertad del profesor Alberto Patishtán es o no una realidad este jueves.

En caso de salir libre, la cuenta regresiva comenzaría desde el fallo, bastarían unas horas para que Alberto Patishtán goce de libertad después de 13 años de prisión. En caso contrario, sólo los organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos –quien ya tiene el expediente desde el 3 de agosto del 2010- o la Corte Internacional de Justicia podrían interceder.

Este jueves no sólo se sabrá si el profesor tzotzil adherente a la Sexta de la Selva Lacandona sale libre, también se sabrá si en las instituciones judiciales mexicanas aún queda voluntad de reivindicar a la justicia como razón de ser de las mismas.