jueves, 26 de septiembre de 2013

La euforia ‘fabricada’

FUENTE: REPORTE INDIGO.
AUTOR: PENILEY RAMÍREZ.

Asegura especialista que existen recursos gigantescos de gas convencional en México que están siendo ignorados en la discusión de la reforma.

La “euforia” mexicana a favor de la explotación del gas de lutitas (shale) es ficticia y está alentada por las compañías mineras. 

Así lo aseguró la investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) Miriam Grunstein durante el foro “Análisis de los impactos del gas shale”, celebrado ayer en la Cámara de Diputados.

La especialista es abogada y se ha enfocado en el análisis de los modelos de contratos implementados por Pemex.

Aseguró que existen recursos gigantescos de gas convencional en el Golfo de México “totalmente explotables”, los cuales están siendo ignorados en la discusión de la reforma energética.

Grunstein coincidió con los especialistas a favor de la reforma en que la explotación del shale no está hecha para Pemex, dependencia que calificó como “un organismo grande, torpe, lento e inconsistente”.

No cree que esto sea una buena noticia. Al contrario, el hecho de que el shale sea un negocio ideal para empresas pequeñas y medianas “dinámicas y agresivas” es, para ella, un peligro.

Grunstein insistió en que detrás de la campaña política que impulsa la idea de que la explotación del shale es urgente para México están grupos mineros mexicanos, estadounidenses y canadienses.

La causa: muchos de los posibles yacimientos de shale se ubican sobre zonas mineras del norte del país. Hasta ahora, los grupos opositores a la reforma se han concentrado en criticar la posible entrada a México de las grandes petroleras.

La especialista introduce un nuevo foco de atención: la regulación para las empresas pequeñas es más laxa y están obligadas a presentar menos información de sus prácticas y sus estados financieros.

Consideró que las empresas medianas, las cuales según se ha dicho hasta ahora explotarían los yacimientos de shale, “son más temerarias, tienen capacidad de ocultarse”.

Estas compañías, dijo Grunstein, se mueven con sigilo y su monitoreo es más costoso porque hay que hacer fiscalización en cada campo petrolero, lo cual presenta más problemas de logística para el organismo que regule o fiscalice.

Hay un peligro de que “por traer inversión para explotar (el shale) carguemos con volumen mayor de costos que las empresas que vengan”.

A esto se suma la dificultad de que las regulaciones para las empresas serían federales pero los encargados de lidiar con los daños ambientales o económicos serían los estados, los municipios y las comunidades, muchas de las cuales se encuentran en zonas aisladas y con difícil acceso a mecanismos para defenderse.

EU, lejos de independencia energética

El investigador de la UNAM Fabio Barbosa presentó un mapa de los países que están, como México, en la etapa previa de discusión y evaluación del shale, a raíz de la experiencia de Estados Unidos.

“En EU la explotación de shale ha permitido un repunte en la producción, es un logro imposible de negar, pero también tenemos que decir que esa cifra de 6.5 millones (de barriles por día producidos en 2012) todavía está muy distante de la autosuficiencia estadounidense, porque ese país consume diariamente 18 millones de barriles (de petróleo y gas)”, dijo el investigador.

Lejos de la tesis de que Estados Unidos está a un paso de su independencia energética, consideró que “es muy temprano para anunciar que va a alcanzar la autosuficiencia, es un poquito exagerado decir que se va a convertir en exportador”.

La baja que ha registrado ese país en los últimos años en compra de petróleo a países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) se debe a un cambio geopolítico, ya que EU ha comprado más petróleo canadiense. No significa que las reservas estadounidenses alcancen para su consumo interno.

Barbosa presentó datos oficiales de Argentina en que se muestra que de los 63 pozos de shale que ese país perforó el año pasado, no ha conseguido encontrar zonas con una producción alta de gas asociado con petróleo.

Este gas “asociado” es la combinación más efectiva que hace rentable a este tipo de yacimientos, ya que el petróleo se vende en el mercado hasta en 100 dólares por barril, mientras el gas producido en EU no supera los 20 dólares en su venta en Europa y Asia, los sitios más caros.

En México, dos de los pozos exploratorios han tenido resultados de gas asociado con petróleo, lo cual a decir de Barbosa, aumentaría la presión de los inversionistas.