viernes, 21 de junio de 2013

Viejo continente, nuevos socios

FUENTE: REPORTE INDIGO.
AUTOR: PAULINA VILLEGAS.

Enrique Peña Nieto regresó de su visita a tierras europeas, en donde firmó convenios y estrechó lazos de amistad, podrían convertirse en productivos negocios.

Parecería que la actividad preferida del presidente Enrique Peña Nieto es anunciar inversiones multimillonarias. Y por lo visto le gusta hacerlo tanto en México como en el extranjero. 

A regreso de Londres, el mandatario retomó la agenda nacional, y en cuestión de horas se trasladó a Mérida, en donde encabezó la reunión nacional de Comunicaciones y Transportes.

Ahí anunció una inversión de 310 mil millones de pesos en carreteras, caminos rurales, trenes y puertos, y obras hidroeléctricas.

En lo que pareció una fructífera semana, con una gira de trabajo por Reino Unido e Irlanda del Norte, el presidente Peña Nieto logró suscribir acuerdos, tener diálogos con mandatarios y posicionar un mensaje optimista en el Viejo Continente.

Pero también logró su cometido, el más redituable, que fue cerrar negocios de intercambio comercial con Reino Unido, equivalentes a miles de millones de dólares. Y lo hizo ante las ocho economías más importantes del mundo.

La surtida y variada gira se coronó con las declaraciones que hizo a medios internacionales como Financial Times y The Wall Street Journal, en los que anunció la presentación de la iniciativa de reforma energética que implicaría la apertura de Pemex a la inversión privada.

La ola de críticas y una tajante oposición por parte de funcionarios de la izquierda, encabezados por Marcelo Ebrard, a la posible privatización de la paraestatal urgieron al presidente a aclarar a que inversión privada no es lo mismo que privatización.

Inversión privada no es privatizar, dijo Peña Nieto. México es y será siempre dueño del petróleo y el estado será su rector. Ese fue el mensaje, casi obligado, que dio el mandatario mexicano en su último día en Londres, en el marco de una conferencia que ofreció en Chatham House.

En suelo mexicano, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong le hizo segunda tras salir “al quite” y calmar las aguas ante el “pánico” que generó la posibilidad de vender la paraestatal a capital extranjero.

Invitación de lujo...

México fue el único país latinoamericano invitado a participar en la Cumbre del G8, lo cual puede ser como una señal de aprecio por el liderazgo del mandatario, o bien, como un claro interés de establecer alianzas comerciales, es decir, hacer negocios.

Desde Belfast, Peña Nieto aprovechó la oportunidad de platicar y almorzar con los líderes del grupo de los ocho, además de sostener diálogos informales con James Cameron, primer ministro de Gran Bretaña, y el mandatario estadounidense, Barack Obama.

En el mensaje a medios, Peña Nieto aseguró haber revisado junto con su homólogo estadounidense temas de la agenda bilateral con Estados Unidos, acordadas en la reciente visita de Obama a México.

Y el mandatario hizo otro anuncio, que si bien no recibió tanta atención de los medios, es trascendente para el desarrollo del país. Fue la firma del primer acuerdo entre Estados Unidos y México, en materia de intercambio de información, llamado FATCA, el cual entrará en vigor en el 2013.

Como última tarea asignada a la gira por Europa, Peña Nieto firmó también un acuerdo de cooperación entre el Banco Nacional de Comercio Exterior de México, y el Export Credits Guarantee Department del Ministerio de Estado, para dar un mayor apoyo financiero a sus empresas exportadoras.