viernes, 21 de junio de 2013

Peña Nieto, Televisa y un personaje clave en su historia

FUENTE: REVOLUCIÓN 3.0
AUTOR: ANGIE LÓPEZ.

(21 de junio, 2013).- En la historia de amor entre Enrique Peña Nieto y Televisa hay un personaje clave que facilitó la unión entre el político y la televisora: Alejandra Lagunes.

Pocos la conocen y aunque tiene poder en la oficina presidencial, ha sabido manejar un bajo perfil pese a que se le ha asociado con varios escándalos. Su cercanía con Peña Nieto, sus aciertos y sus errores parecen haber pasado inadvertidos, pese a las investigaciones periodísticas en torno a ella.

Alejandra Lagunes es “experta en Marketing Político, Comunicación Online, Reputation Management y producción de contenidos para redes sociales”, de acuerdo con la información publicada en su sitio.

Su experiencia en medio digitales –Google, Microsoft y Yahoo México–, le enseñó el manejo de “relaciones de alto nivel y del trabajo con clientes clave para la optimización de campañas online”.

En cuanto a sus antecedentes en el mundo político, fue jefa de relaciones públicas y prensa en el gobierno de Ernesto Zedillo. Académicamente destacan sus conocimientos en “Psicología Política e Imagen Pública con rentabilidad electoral”.

Pero su paso clave tuvo lugar entre 2008 y 2009, cuando fue directora general de ventas en Televisa Interactive Media. Al salir de ahí, se enfocó en la elaboración de estrategias en línea para candidatos políticos, desde alcaldes y diputados hasta Eruviel Ávila –actual gobernador del Estado de México– e incluso el mismo Enrique Peña Nieto.

Televisa Interactive Media fue señalada por otros partidos y algunos periodistas como una empresa que favoreció la imagen de Enrique Peña Nieto desde que éste era candidato a gobernador del Estado de México, a través de contratos publicitarios no reportados en la cuenta pública.

Alejandra Lagunes es cercana a Emilio Azcárraga Jean, a Luis Videgaray y esposa de Rafael Pacchiano, el actual subsecretario de Gestión para la Protección Ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). La funcionaria creció bajo la tutela del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Televisa.

Su esposo también tiene una historia que lo conecta con las televisoras. En 2009 fue uno de los diputados plurinominales –no electos por voto directo– por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), dada su cercanía con la industria de las telecomunicaciones. Una vez en el cargo, pidió licencia, para dejar a Alejandra –quien era su suplente– en el cargo. Posteriormente desistió y se quedó con su curul.

Según Katia D’ Artigues, la única razón por la que Lagunes no se quedó con el cargo fue por “la desfachatez de la multitud de renuncias [en el PVEM]”, obligó a la pareja Pacchiano-Lagunes a ser cautos y proteger su imagen. Caer en el cinismo de los otros miembros de la telebancada podría convertirse después en un problema. Originalmente, se había planeado que la diputación fuera una especie de pago a Alejandra por su exitoso manejo en publicidad y redes sociales.

Cuando Peña Nieto se lanzó como candidato presidencial, el trabajo de Lagunes no fue sencillo: no sólo alcanzó el millón de likes en la fan page de Facebook que le creó al priista, y 30 mil seguidores en Twitter en dos días; además, tuvo que defenderlo de los embates que sufrió durante la campaña, iniciando con la confusión de textos y autores en el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.

Las complicaciones apenas comenzaban. Después del incidente del 11 de mayo en la Universidad Iberoamericana (UIA), Lagunes diseñó la estrategia del video en la que ex alumnos del ITAM se presentan como estudiantes de la UIA –uno de los principales detonantes del surgimiento del #YoSoy132–.

(Versión manipulada de la visita de EPN a la Ibero)


Lagunes tuvo que admitir que “dos de los jóvenes que salían [en el video] colaboraban ‘como voluntarios’ en la Coordinación de Vinculación con la Sociedad Civil”.

También se vinculó a Lagunes con la campaña de desprestigio contra los adversarios políticos de Enrique Peña Nieto en el Estado de México, según declaraciones de Purificación Carpinteyro.

Durante la campaña presidencial de 2012, The Guardian acusó a Lagunes de ser parte delequipo secreto Handcock, unidad dentro de Televisa cuya función era promover la imagen del candidato priista y denostar la de sus oponentes, en especial, la de Andrés Manuel López Obrador, desde 2009 –de forma clandestina y confidencial–.

La fiel y constante labor que durante años Lagunes ha llevado a cabo para beneficiar al PRI fue recompensada; una vez electo Peña Nieto, Lagunes formó parte de su equipo de transición como coordinadora del área de gobierno digital. Actualmente se desempeña como titular de la Coordinación de la Estrategia Digital Nacional, unidad de apoyo técnico para la Jefatura de la Oficina de la Presidencia, creada en abril de este año.

Según la información oficial publicada en el Diario Oficial de la Federación, dentro de las funciones de la dependencia en la que ahora trabaja Lagunes destacan:
Elaborar, dar seguimiento y evaluar la Estrategia Digital Nacional, la cual, debe fomentar, a través de políticas públicas, el desarrollo de las tecnologías de la información, propiciando la innovación y la inserción de México en “la sociedad del conocimiento”.
Coordinar las áreas estratégicas de tecnología, así como los protocolos de seguridad de información dentro de la Presidencia.
Asesorar al Jefe de la Oficina de la Presidencia para la dirección de la estrategia de comunicación digital de la oficina, y la administración de sus plataformas oficiales.

En palabras de Lagunes, “la tarea que se [le] presenta como coordinadora de la Estrategia Digital Nacional [...] representa la inmejorable oportunidad para dialogar con la ciudadanía y la industria sobre los grandes retos hacia un México Digital”.

Llama la atención que la encargada del diálogo con la ciudadanía, impulsora de la transparencia y la participación ciudadana a través de las redes sociales y otros medios electrónicos sea la misma que ha sido acusada de mentir, manipular y desestimar los deseos ciudadanos en beneficio del poder.