viernes, 17 de mayo de 2013

Monsanto impone sus alimentos GM al mundo, pero los prohíbe en sus comedores

FUENTE: VEO VERDE.
AUTOR: MARILIN YAÑES.

En China, el gobierno prohibió la comercialización de arroz transgénico, dando un gesto político contra la ingeniería genética de las semillas.

La polémica empresa transnacional de semillas modificadas Monsanto, sigue dando que hablar con sus sospechosos movimientos.

Ahora se destapó, gracias a la organización Amigos de la Tierra (Friends of the Earth), que la transnacional líder en ingeniería genética (GM por sus siglas en inglés) prohíbe los alimentos modificados en sus propios comedores coorporativos. Las semillas GM han sido acusadas de ser nocivas a la salud en varios ámbitos, aunque esta nocividad no se ha demostrado en un 100%.

Por su parte, Monsanto niega tajantemente que sus alimentos sean dañinos, entonces queda la duda de ¿Por qué no sirven su propia comida en sus oficinas? Según ellos, es por que no quieren "imponer" a sus trabajadores estos alimentos. "Creemos que en la elección", señalaron.

Paradójicamente, ya son millones los agricultores que no pueden elegir y están obligados a plantar semillas GM, obligando a su vez a millones de seres humanos a consumir alimentos trangénicos. Lo peor de todo, es que solo en algunos años podría ser que ya no existiese "elección" para nadie.

En EE.UU los cultivos trangénicos alcancan el 90% y ya es sabido por todos que esto no se debe presisamente a la "elección" de los agricultores.

Otros países del mundo, fueron más visionarios y decidieron cortar el problema de raíz, simplemente prohibiendo que Monsanto entre en sus fronteras. En China, por ejemplo, el gobierno prohibió la comercialización de arroz transgénico.

Fue un grupo de jóvenes ambientalistas quienes estudiaron por más de 7 años los riesgos que tendría el arroz GM para la salud y sobre todo para la sociedad, ya que interferiría en prácticas culturales con miles de años de antiguedad como el intercambio de semillas entre agricultores arroceros. Afortunadamente, y como pocas veces, el trabajo de los jóvenes fue tomado en cuenta.

Hace más de 7 mil años que los chinos cultivan el arroz, parte integral de su dieta, de su vida y toda su cultura. Un alimento tan propio de estos orientales, que no puede ser dejado en manos de una transnacional con tan mala reputacióin en el gremio de alimentos.

En Europa: Francia, Rumania y Alemania son solo algunos de los países que ya prohibieron el maíz trangénico de Monsanto. Estas naciones, ven a la empresa norteamericana de ingeniería genética como un verdadero peligro, tantopara la salud, como para la economía.

En Hungría, el repudio llegó aun más lejos y los propios agricultores decidieron quemar toda su plantación de mil hectáreas contaminadas (extrañamente), con semillas de Monsanto. "Por suerte, con esta acción se evitó la contaminación otros cultivos." Declaró el secretario de estado adjunto del Ministerio del Desarrollo Rural, Bognar Lajos.