martes, 23 de abril de 2013

Rosario Robles, la piedra en el zapato de Enrique Peña Nieto

FUENTE: REVOLUCIÓN 3.0.
AUTOR: ENRIQUE LEGORRETA.

Rosario Robles, la secretaria del gobierno federal que más controversia y fama en su contra tiene dentro del gabinete de Enrique Peña Nieto, está en el ojo del huracán por su posible participación en la estructura para la compra de votos en el estado de Veracruz.

La denuncia de estos hechos la realizó el presidente del Partido Acción Nacional (PAN), Gustavo Madero, quien señaló a la titular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y al gobernador del estado de Veracruz, Javier Duarte, como responsables de utilizar los programas de la dependencia federal para la compra de votos a cambio de los beneficios que ofrecen estos proyectos.

La acusación hacia Robles y sus delegados de la Sedesol vino días después de que la titular de la dependencia señalara, en el estado de Puebla, que los pobres no pueden esperar a que pasen las elecciones, refiriéndose a que la Cruzada Nacional contra el Hambre no podía dejar de ejecutarse porque se esté en un año electoral.

A la par de la denuncia del PAN, Robles respondió que no eran verdad las acusaciones en su contra, e inclusive destituyó a siete personas que trabajan de cerca en la Secretaría, como es el caso del delegado de la Sedesol en el estado de Veracruz, Ranulfo Márquez Hernández, uno de los que dirigen este proyecto de compra de votos, según las grabaciones que presentó Gustavo Madero como pruebas.

Esta no es la primera vez que Rosario Robles enfrenta problemas por asuntos que tienen que ver con la corrupción, en 2004 la ex Jefa de Gobierno de la Ciudad de México sostuvo un romance con el empresario argentino Carlos Ahumada, quien es recordado por el escandalo de sus “donaciones” al entonces líder de los perredistas en la Asamblea Legislativa, René Bejarano. Dichas “aportaciones” beneficiaran las futuras campañas de candidatos del PRD a cambio de beneficiar al empresario con contratos y licitaciones en la capital del país.

El escandalo se dio a conocer con la filtración de videos que hizo públicos la empresa Televisa. En ellos, se podía apreciar a Bejarano recibiendo grandes cantidades de dinero del empresario. Tal era la avaricia de Bejarano que hasta las ligas de los fajos de los billetes eran insuficientes para acomodarlos y guardarlos en su traje.

A Rene Bejarano le siguieron otros miembros del PRD en el Distrito Federal, como Ramón Sosamontes y Carlos Imaz, quienes también aceptaron dinero del empresario y, al verse descubiertos todos ellos, apuntaron a Rosario Robles como la persona que les presentó a Ahumada y les sugirió aceptar su ayuda para favorecerlo desde el gobierno.

Ellos fueron los que dieron a conocer el romance de Robles y Ahumada, de quien el argentino se aprovechaba para conseguir favores del gobierno para sus empresas de construcción. Ahumada señaló que los funcionarios fueron los que exigían las presuntas “donaciones” para las campañas y, así, poder otorgarle los contratos.

Esto hizo que Robles dejara el partido del Sol Azteca, anticipándose a una expulsión que la militancia perredista pedía.

Los actos de corrupción marcaron el exilio momentáneo de la carrera de Rosario Robles de la escena política, hasta que en el 2012, el entonces presidente electo, Enrique Peña Nieto nombró a los miembros de su gabinete. En la lista, sorpresivamente, aparecía el nombre de Rosario Robles Berlanga para ocupar el cargo de Secretaria de Desarrollo Social, dependencia que encabezaría la parte fundamental del gobierno peñista: los programas sociales.

Al ser una secretaría a la que se le destinan recursos altos del presupuesto federal, tiene en su poder las necesidades del pueblo mexicano, caso que se ha señalado por parte de los partidos de oposición.

Robles es de nuevo el centro de la atención por el desvío de recursos de la dependencia a su cargo, además de que el PAN ha pedido que sean juzgados políticamente, tanto ella como el gobernador de Veracruz, Javier Duarte.

El PRD citó a la Secretaria a que explique qué sucedió realmente con éste y otros casos similares donde los estados con elecciones en este año pudieran presentar la compra de votos con el registro de los programas sociales, como el programa 65 y más.

Rosario Robles fue llamada a comparecer ante las comisiones de Desarrollo Social, de Gobernación y de Justicia en el Senado de la República, para que explique este gravísimo problema, como lo nombran los panistas y perredistas.

Estas respuestas han puesto en la mesa una sola cosa: que dos de los partidos miembros del Pacto por México quieren destituir a la Secretaria de Desarrollo Social por el presunto uso electoral de su dependencia, favoreciendo al PRI en el año electoral de algunos estados de la República.

El PAN ha anunciado que no participaría más en el Pacto por México hasta que la situación de este escándalo sea aclarada, ya que al parecer Enrique Peña Nieto no está tomando el asunto con la seriedad que se merece. Mientras que el PRD concuerda con esta declaración panista y ambos partidos no asistirán a la presentación de la Reforma Hacendaria que llevará a cabo el gobierno federal.

El Ejecutivo señaló, después del destape de este escándalo, que Robles cuenta con todo el respaldo del gobierno y que “No pasa nada”, que ella siguiera trabajando por el “bien” de México.

Los problemas del pasado se manifiestan ahora, y no sólo Robles deberá enfrentar la acusación de mal uso de recursos a favor del PRI en las próximas elecciones estatales de diferentes estados, tampoco el posible juicio político que pretenden aplicar los partidos de oposición. El nuevo problema que tiene enfrente se llama Distrito Federal, ya que en las delegaciones Álvaro Obregón, Gustavo A. Madero, Iztapalapa y Tlalpan se plantea llevar la ejecución de la Cruzada Nacional Contra el Hambre, conflicto al que los delegados no están dispuestos a ceder. Existe la posibilidad de que ocurra lo mismo que en Veracruz, que los programas sean empleados para beneficiar a sectores políticos ajenos a la capital del país.

La moneda está en el aire, y Rosario Robles, la mujer controvertida, la funcionaria del escándalo, se está convirtiendo en una piedra en el zapato en el proyecto de gobierno de un Peña Nieto encasillado en suespíritu reformista.