jueves, 7 de marzo de 2013

‘La Gaviota’ retoma el vuelo

FUENTE: REPORTE INDIGO.
AUTOR: PAULINA VILLEGAS.

Angélica Rivera asumió ayer como presidenta del Consejo Ciudadano del DIF, ante un emocionado Peña Nieto que destacó sus cualidades.

Parecía más un estreno de Televisa, pero era un acto oficial en la residencia de Los Pinos. Muy alejada de sus papeles ante las cámaras, aunque rodeada de ellas, Angélica Rivera asumió ayer su nuevo papel: la presidencia del consejo consultivo del Sistema Nacional del Desarrollo Integral de la Familia (DIF), que ocupa, por tradición, la esposa del titular del Ejecutivo.

Se ponía así otra pieza en la serie de transformaciones, relevos políticos, traslado de cargos y de podres que supone, cada sexenio, reacomodar el tablero político mexicano.

Tacones altos rechinando contra el piso de piedra, impecables cabelleras lacias y largas, y bolsas de marca de Louis Vuitton o Marc Jacobs, adornaron el evento en la sala Adolfo López Mateos.

Vistiendo un sobrio vestido color guinda y tras un periodo discreto desde que Enrique Peña Nieto asumió la presidencia, la primera dama se mostraba tensa y seria al inicio del evento, flanqueada por su esposo y por la secretaria de Salud, Mercedes Juan López.

Pero una vez tomó el micrófono, desenvuelta y con gestos propios de una experimentada figura política, optó por la retórica emotiva y sentimentalista, compartiendo anécdotas de la vida privada con su esposo, el presidente de México.

“Después de un largo día de trabajo, mi esposo Enrique y yo llegamos a darle un beso a nuestros hijos , a platicar con ellos (…) y es un momento de felicidad, porque el diálogo en familia nos ayuda a ser mejores personas.

“Porque como mamás y papás sacamos fuerza para salir adelante cuando recordamos que ese trabajo y esfuerzo es para darle a nuestros hijos un México mejor”, aseguró.

Más adelante en su discurso, la primera dama habló del “honor, compromiso y pasión” que sentía al asumir la presidencia del consejo consultivo del DIF porque, como madre y profesional, dijo entender los retos que muchas madres mexicanas enfrentan.

“He trabajado 25 años de manera formal y sé del enorme esfuerzo que hacemos en encontrar la armonía entre la familia y el trabajo”.

Y prometió tener un diálogo constructivo y creativo con padres, madres, niños, jóvenes y “abuelitos” para buscar soluciones en materia de asistencia social.

Ceremonia emotiva

Fue un intercambio de halagos y mensajes entre la primera dama y el presidente que sobresalieron por el tono informal, cercano y emotivo, tanto que el presidente pareció por momentos al borde de las lágrimas. Angélica Rivera dijo ser testigo de la “pasión y compromiso” de su esposo, que quiere que todos los mexicanos tengan una vida digna.

Mientras Peña Nieto, al tomar la palabra, y saliéndose de su discurso establecido, reiteró una y otra vez el gran papel de su esposa como madre de familia, compañera, novia y ahora primera dama.

El presidente incluso se autocensuró, diciendo que quizá no era lo mas conveniente seguir enumerando los atributos de su esposa, –“talento, profesionalismo, carisma”– pero que lo hacía porque “ la quiere mucho”. Un comentario que suscitó una ronda de aplausos entre los invitados, entre los que destacaron Lolita Ayala, la actriz Kate del Castillo y las titulares de los DIF es tatales y municipales.